Ehecatl.

He estado pensando en ello todo el fin de semana. No sé que palabras poner. No sé cuantos todavía se acuerdan de él. Nos acompañó en Big Blogger durante las primeras temporadas. Le apasionaban la fotografía y el diseño. No escribía bien. Tenía una ortografía terrible, y cuando recién lo conocía, siempre le corregía. Eventualmente dejé de hacerlo. Atravesando las puertas de la ortografía, me gustaba lo que escribía. Se notaba que era un hombre que había crecido y que se movía en un ambiente violento. Lo respetaba por eso. Mantenerse íntegro y funcional, mantenerse honesto y luchar en un ambiente así, sólo verdaderos hombres. Aún lo respeto. En las noches, cuando bebía, se acercaba para pedirme consejo. Una de nuestras últimas pláticas, quedamos en que le debía un McFlurry de McDonald’s. Eso fue en el 2007. Era complicado encontrarlo, siempre cambiaba de dirección en internet. No me animaba a molestarlo por messenger. Se convirtió en padre y lo felicité. Leí como estaba orgulloso de su chamaco. “Es de esos padres que lo educará bien, lo educará fuerte”, pensaba. En las fotos con su hijo, siempre aparece sonriendo. Tomé café varias veces con él. Sí, repito, siempre estaba sonriendo. Así le conocí. Recuerdo que tenía una sonrisa agradable y un humor explosivo. Intuí que era de esos hombres que podían enojarse fácilmente. Le dedicó un pequeño homenaje a “La...

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