Categoría: En el internet.

nueve pensamientos de tener treinta.

Anoche me dijo un tío–. Con qué… ¿treinta, verdad? ¿Qué se siente? –Le pregunté a que se refería. Olvidé por un momento que había atravesado una década y que, inevitablemente, dejé atrás los veintes para siempre. Mi tío se rió, me di cuenta a que se refería pero fue demasiado tarde. Él me dijo–. No te preocupes. Tienes todo un año para acostumbrarte. Me gustaba imaginar que tendría treinta. Ya tenerlos es otra cosa. El día que cumplí años caminé con Nico, mi basset, por terrenos inexplorados. Dimos una larga vuelta por una de las avenidas más grandes de...

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Docena de huevos.

Hace días que deseaba escribir de huevos, pero es que tener un ojo al gato y otro al garabato me alejaron del blog. Uno de los motivos es que he continuado una de las novelas pendientes y si todas las letras quieren irse de ese lado, yo no se los voy a negar. Luego no quiero estar llorando como uno de los payasos de los cuadros, pensando que nunca vendrá la inspiración y hablando de la hoja en blanco como una puta cuando la culpa nomás es de uno. Digo, a la hoja en blanco ya la conozco, y en mi caso nomás es una excusa para mirar la pared y pensar en el infinito, la melancolía, el presupuesto público y, por supuesto, los huevos. Los huevos, sobre todo uno que se rompe en un accidente, siempre me recuerdan y me llevan a repetir la misma historia de mi abuela y sus hijos. Mi abuela mantuvo sola a seis niños y una de los alimentos más baratos y más nutritivos en ese entonces eran, pues, los huevos. Ella mandó a cada uno de los seis chamacos por el kilo de huevos a la tienda, y cada uno de ellos tuvo su oportunidad de tirar -por accidente, por descuido o por juego-, la bolsa una vez. Era un error que después de dejarles las nalgas rojas, no repetían. Mi abuela...

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Vicisitudes de un cuento en vivo y la peste del libro impreso.

Tuve un cuento en la cabeza desde hace unos días y este cuento se me presentaba en forma de líneas. Obviamente pensé en twitter y después de un momento de preparación, de respiración y estiramientos, de tener el cuento en la cabeza y darle vueltas a los distintos momentos, lo escribí como un evento en vivo. El resultado lo pueden leer en “Cuento de los claveles blancos.” Hay algunas diferencias con el cuento en vivo, algunas líneas que agregué, que corregí o que no terminé de recoger. Un cuento como estos es un proceso vivo, cuyo final es complicado de definir. Es un cuento que está tallándose constantemente. En los próximos días, meses, regresaré a él para releerlo y agregar líneas, quitar palabras, fijarme en las comas y los acentos. Escribir también es un proceso artesanal. ¿Será que en vez de cuento son líneas personales, íntimas, un viaje por la consciencia? Nah, no importa, es un texto que se escribió con el afán de liberarlo, con el afán de entretener, con el afán de crear una fantasía dentro del mundo de personas que tienen la gentileza de seguirme y nada más. El proceso no me pareció novedoso, ya lo había hecho en una ocasión. En vez de utilizar una máquina de escribir o un papel y lápiz, usé el cuadro en blanco de twitter y cada idea, tenía que...

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Novela ochenta y tres, escrita por Alberto Chimal.

En estos últimos días que Alberto Chimal está entusiasmado con twitter como “laboratorio de creación”, regala a través de su blog un libro titulado “83 novelas“. Recomiendo la lectura de las entrevistas que le han hecho con respecto a twitter como un medio de creación en El Economista y El Nuevo Mexicano. Pueden descargar su libro digital directamente desde su blog. También venderá 150 copias de la obra en papel, para aquellas personas que aman el olor a árbol muerto, procesado, reciclado e impreso. (Es un olor delicioso. No lo niego.) Estas 83 novelas son un proyecto aparte de los otros que, si todo sale bien, aparecerán en meses por venir o a más tardar en 2012. Y no son novelas, en efecto, en el sentido convencional del término. Ninguna mide más que unos pocos renglones…, pero esto significa que se atienen al significado original de la palabra, que proviene del italiano de hace muchos siglos: novella era una nota pequeña, una noticita, un aviso breve. Esas mini-historias crecieron con el tiempo y por eso se ven ahora tan sólidas y gruesas, pero su origen es ese, diminuto y flaco.   Por supuesto, me sorprende un poco que este proceso y esta atención que se le ofrece a twitter como un medio de creación, esté aumentando su volumen en los medios y aún cuando me agrada la visión que ofrece Alberto...

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Acto de tomar un libro y leerlo aunque no sepas lo que es.

Este año quiero practicar numerosas veces el acto de tomar un libro y enterarme, ya varias páginas después de leído, que escogí un suplicio o un beneficio. Aprovechando que mi espalda me mantiene en una postura recta, ya sea en el asiento o en la cama, he leído durante varias horas sin interrupción de oficio. Descargué cientos de libros en la biblioteca digital de Gutenberg y ahora escojo un libro al azar para la lectura. Si el libro me aburre, continúo algún otro que tenga abierto y la lectura se convierte en un juego muy dinámico. Me recuerda hace algunos años cuando me saturé leyendo y terminé con el cerebro escurriéndome por las orejas. Esta vez lo manejaré con más responsabilidad. En vez de terminarme un libro de putazo, procuraré tener otro abierto para ni siquiera pensarlo. (Lo cual es irresponsable. Es como manejar borracho o quitarle el filtro a un cigarro que lo tenía en un principio. Las lecturas, igual que la escritura, se reposa. Hay lecturas que tardan años en que el cuerpo y la memoria las asimile y modifiquen tu vida. Hablo en serio. La vida es modificada por un libro, por unas cuantas líneas. Ya sea que no ves el color blanco como solías verlo, ya sea que te lavas los dientes distinto o que ahora doblas tus pantalones en el momento justo antes de coger....

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Hombre que recuerda su nombre, hombre muerto que nunca existió.

Hablando de nombres –supongo que todavía tengo el tema de la columna de guardagujas en la cabeza–, decidí hace tiempo asumir la responsabilidad del mío. Es decir, dejar atrás el sobrenombre de arboltsef y sus variantes, para depender de mi nombre legal en lo que concierne a estas cuestiones del escritor, de la red, de lo que dice uno y que permanecerá con vida en la nube hasta que los servidores se hagan polvo y el internet deje de existir como esa telaraña cibernética cernida sobre nuestras cabezas. No digo el nombre verdadero, porque… bueno, el nombre verdadero es otra cosa. ¿Existe un nombre de verdad para cada uno de nosotros o nuestro nombre cambia dependiendo de la circunstancia en la que nos encontremos? Cuando facebook me pidió el nombre corto para mi perfil, recordé el arboltsef, suspiré y mejor usé agustin.fest. Después de todo, el árbol ya es un pasado y es el sobrenombre que sólo unos cuantos amigos utilizan para hablar conmigo. El subtítulo de este blog cambió de “buscará hasta encontrar el único y verdadero” a el blog personal de Agustín Fest. Otras veces cambia a ¿me regalas un cigarrillo?, pero es un capricho de un vicio al que no he recurrido ya en más de una decena de días. Cada vez que pongo el nombre en algún lugar y suavemente elimino el mote de árbol, siento...

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Observación de un temblor en japón, de tuiter y de una cantante pop.

Ya muchos habrán escuchado del temblor de 8.9 grados richter en Japón. Ya habrán leído que las réplicas continuaron y ya habrán visto en videos de youtube del temblor. Lo pueden ver en televisión, lo pueden escuchar en la radio y seguramente su vecino de oficina, su familia, sus amigos o sus compañeros escolares, habrán mencionado el tema, aunque sea de pasadita. Los profesores están usándolo como un ejemplo práctico para sus clases y los sacerdotes lo mencionan en misa para hablar de los designios demoniacos. Tembló en Japón, a 8.9 grados Richter (similar al 85, nuestro temblor cien por ciento mexicano) y las noticias no dejan de caer como gotas de agua. Está lloviendo Japón. Algunos periódicos usan en sus títulos la fuerza del temblor para llamar la atención, mientras que otros tratan de ser menos sensacionalistas y pintan los hechos como van. El temblor de Japón no sólo es una consecuencia natural. Curiosamente se ha convertido en un temblor mediático en el que cada uno de nosotros estamos siendo observados en nuestras palabras, nuestros gestos. Hoy, 2011, que ya estamos más conectados, que ya nuestras palabras están llegando a cientos, a miles, a cientos de miles de personas, una desgracia natural como un temblor puede ser un momento delicado para nuestra personalidad cibernética. La gente se divide en dos: los que dan información útil y los que...

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Crónica de los cuatro mil mensajes.

Anoche visité mi viejo correo de Yahoo. Hace algunos años lo usaba como mi correo electrónico principal. En todos lados lo presentaba como mi buzón: las suscripciones, los negocios y el lugar ideal para recibir las fotografías de nenas en pelotas. La bandeja de entrada se convirtió en un cementerio a través de los años. Ayer que lo visité, tenía 4000 mensajes de spam en la bandeja de entrada. Suspiré resignado y con el prospecto de buscarme una tontería que hacer para evitar el trabajo, los pendientes, las presiones, comencé a limpiarlo. Era algo que había hecho antes… una o dos veces, entrar al viejo correo de yahoo para hacer el mantenimiento y la limpieza. Es como entrar a una casa abandonada donde solías vivir. Entras a mover los muebles pero no tienes el verdadero deseo de limpiarla bien y tampoco tienes el valor para venderla. En el paseo a la casona vieja… llega el momento donde te distraes con las fotografías, los portarretratos, los añejos papeles que guardan un pedazo de tu historia. Dejé de limpiar para releer algunos momentos de mi pasado. Los amigos que tenía en aquel entonces y escribían para saludarme. Las respuestas que les daba a los amigos. (Esos amigos qué, cuando pasa el tiempo, parece que se han ido, parece que te han olvidado, pero sabes que luego volverán a tocar tu puerta....

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Relato de las últimas 51 horas de un moribundo.

“Basta de llamarme así” es mi canción preferida de Los Fabulosos Cadillacs. Me parece apropiado escuchar la canción mientras leo la historia del moribundo. Hace un día, una persona que se nombra como “Lucidending” (Lúcidofinal) escribió–: Este martes por fin terminaré mi batalla contra el cáncer, gracias al Acto de Muerte con Dignidad de Oregon. No estoy tomando más pastillas contra el dolor como parte de las preparaciones y estoy tratando de recuperar lo que se pueda de dignidad y lucidez. No importa quien fui. Me duele, estoy cansado y finalmente se me entregó un poco de respeto. Siéntanse libres de preguntarme cualquier cosa si les place”. Internet es un pequeño universo: sigue creciendo, sigue expandiéndose y no sabemos si alguna vez dejará de hacerlo, si tiene límites. A diferencia del universo, el internet es algo que podemos navegar y horas después, ya nos hicimos la ilusión de que se nos acabó. En el Internet podemos escribir un largo monólogo o preguntarle a otros que, igual que nosotros, son impulsos eléctricos gobernados por un cuerpo, por las máquinas y los cables de fibra óptica. Habrá quien escuche, quien lea, quien responda a ese pequeño milagro de hombre y máquina entrelazados. En el Internet podemos soltar una pregunta al aire, una pregunta que viaja como una semilla y verla crecer o morir tan sólo unas horas después. El moribundo dejó...

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Novela de los 140 caracteres.

Un grupo de escritores: Alberto Chimal, Ruy Feben, Renato Guillén, Isaí Moreno y Antulio Sánchez, iniciaron un ciclo de literatura breve a 140 caracteres. El hashtag ofrece una rápida mirada a los resultados del ciclo. Pueden leer más información en el blog de vivir mexico: Llega la twitteratura: inicia el ciclo “140 caracteres” y Más allá del #140cc: entrevista con Alberto Chimal y Ruy Feben. En el cuaderno literario de Alberto Chimal pueden leer la invitación al ciclo. Todavía habrá más reuniones de este evento. Twitter y la microficción, ese género que se ha popularizado cada vez más y que sigue en crecimiento. ¿Por qué? Básicamente… entre más pequeña la historia, un lector tiene más posibilidades de completarla o de apropiarla para entender su propia experiencia. Cuando un lector se identifica con una historia esta adquiere efectividad y se crea un lazo íntimo entre el escritor y el lector, aún cuando son dos desconocidos. Por otra parte, si el ejercicio retó la imaginación del lector, probablemente querrá saber más y deseará encontrar una resolución en la historia. Limitar es facilitar la creación. Un límite tan sencillo como una cantidad de caracteres obliga a que la creación sea más prolífica y mejor cuidada. Prolífico es, por supuesto, aceptar irremediablemente que no todo funciona. Alberto Chimal lo menciona en la entrevista: Esta creación breve son semillas que pueden germinar en otra...

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