Categoría: Ejercicios

Chonita y sus quesadillas

Allá en una oscura esquina apartada y harto escondida se pone aquella quesadillera Chonita nuestra buena compañera. De champiñones, papa y chorizo Las domina sin error de cálculo y si te mira que estás bien chulo Ofrece el especial porque quiso. Te lleva de la mano al callejón cambia el chorizo por otro tipo Un poli pasa y se queda de mirón No ha resuelto su obvio Edipo. ¡Ah! Chonita sonríe de bermellón sus quesadillas mejoran con el tiempo (Marzo...

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El hombre no reconoce su reflejo

Más allá de la risa o curiosidad que puede generar el video, aquí tenemos oportunidad para dos cosas: El oído, escuchen como habla el hombre. Ponerlo en escrito, sin abusar de los facilismos o los modismos, es un buen reto. Todo está en las palabras y los sonidos, cómo cabalga entre una y otra. Cierren los ojos, no se rían y escúchenlo. Encuentren lo sabrosón en el modo de hablar de este señor. Cómo se interpreta así mismo el hombre en un espacio virtual. Si tenemos en cuenta que es un señor que ha visto los espejos, ¿por qué no puede reconocerse en la cámara frontal de una tableta? En ese por qué yace una historia. Puede ser que el hombre niegue totalmente su existencia dentro de un dispositivo. Quizás vio algo en su reflejo digital que lo delata y sabe definitivamente que no es él. Último ejemplo: el hombre no se habla así mismo, sino que su avatar está viendo a alguien más, a uno de nosotros, por ejemplo. Yo solo di tres ejemplos de un manglar de posibilidades. Si alguien gusta hacer el ejercicio (ya sea de oído, del hombre que no se reconoce o de ambos), sugiero un cuento de 1 a 3 cuartillas. Si se animan, cuéntenme. Me interesaría mucho saber los...

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Tayuin

Hoy supe de ti a través de la lluvia, un fiel espejo del extrañamiento. Reflejo de tristeza. Fue mi profesor jovial y bien estricto quien nos reprochó: “Por favor, investiguen”. Asentí lentamente. Aquel primer día que chupaste mi sexo buena y servil es diferente de hoy que encajas el...

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También tengo una vida

He estado tan entretenido con esto de los FotoCuentos que no he escrito de mí. Me han dado ganas, pero me gana más el entretenimiento que me provoca escribir por una fotografía que ustedes me envían. Se me ha hecho raro que mi novia no haya mandado alguna, pero así como la negrean en el trabajo también lo comprendo. Si eres lector habitual o caíste por casualidad a este blog, te invito a que me envíes una foto. Si ya enviaste una, puedes enviar otra, al fin que hay bastante cola (hasta el momento, son treinta fotos pendientes). El ejercicio me ha parecido entretenido y muy estimulante. Claro, no tan estimulante como una mamada, pero casi. Me gustaría que mis cuentos fuesen más cortos, pero no puedo, tengo la mala costumbre de adornarlos un poco. La otra parte de mi tiempo la ha consumido Final Fantasy X, puedo decirles, no sé si orgullosamente, que mi juego salvado registra 140+ horas. Me sorprende porque un juego RPG, si no es un Final Fantasy, lo acabo en 30 ó 40 horas. Si es un Final Fantasy, me quedo en las 70-80. La verdad, la historia no me ha fascinado, sin embargo el sistema de juego se me hizo muy cómodo. También, tal vez, es que he adquirido más paciencia para jugar. Esta vez me dediqué a buscar todo lo extra que...

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Tanka

Fander me dejó un meme literario que consiste en escribir un Tanka. Es poesía oriental, esa me gusta, es como meditar, es muy relajante escribirla y leerla. Sé que tengo algunas fallas, por ejemplo, el famoso pivote (referirse a la wikipedia). Los poemas orientales son muy especiales en eso: Son como dos pinturas que al final deben relacionarse con una acción (al menos en el caso del haiku). El caso del Tanka es un poco más difícil, son dos imágenes que deben entrelazarse sin falla. Así que hice lo que pude escribiendo mis tankas, con mi educación occidental y con lo que mi vocabulario me permitía. Me divirtió el ejercicio (a pesar de que dudo de su calidad) y trataré de hacerlos regularmente en mi libretita. Por supuesto, el chiste era escribir uno solo… pero no sé porque razón, se me fue la onda y me puse a escribir cuentitos en vez de tankas. Espero que así me lo hagan válido. Antes de que lean mi ejercicio, debo de pasar el meme, como siempre. Los afortunados son los siguientes (tres de ellos sé que disfrutarán mucho el ejercicio, y a uno de ellos, le gustará por la novedad en sí): Omegar. Ministry. Aldán. Salvador Leal. Si bien recuerdo, las mañanas urgentes abrías las piernas me permitía el paso a la gloria naciente. Tres tristes perros aguardan en la cama...

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Kayla

Kayla, es una señorita que viste calcetas largas y minifaldas, no es menor de edad, pero lo parece y se da sus vueltas, repentinas, por la calle. Tiene teticas de perra, no son muy grandes, pero tiene un culo bonito. Tiene ojos azules, grises, o de cristal… y tiene unos muslos hermosos, unos tobillos magníficos, unos dedos universales, un cabello largo y rizado, nada más, pelirrojo a veces. Kayla tiene dientes de coneja, y tiene heridas, porque a ella también se le han muerto los muertos. Nos mira, la pobrecita, como si buscara en nuestros ojos citadinos magia. Yo nada más prendo un cigarrillo y le observo acariciar a un lobo, un lobo rojo, cuyo pelaje evapora las gotas de agua en cuanto lo tocan. –¿No se quemará Kayla? –le he preguntado a Bob y este, sencillamente, me ha dicho que Kayla es el vertiente de la naturaleza, que ella lo sabe todo, que sus caderas y la fertilidad, que de sus tetas se amamantaron los semidioses y los grandes hombres que todos desconocen, que sus ojos son el verdadero amor de Dios y las vueltas que se da, son un simple juego que explotan los cosmos. –Kayla es nuestra madre, Kayla son los deseos más grandes, como la paz universal, la felicidad de toda la raza humana. Su carne saciará a los hambrientos, en sus manos la salud...

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Chabutaçè

Periódico: “Ataca de nuevo el roba chicos de la Narvarte. Catorce niños perdidos, autoridades relacionan el caso con tres niños perdidos en Lomas de Chapultepec y cinco en la Tlatelolco. “(como flores de cerezo que flotan en el mar de Yunén, como los niños muertos del libro de T.F. Hadied) “Desde el 27 de Junio, del 2005, el robo de niños ha aumentado considerablemente. El robachicos se ha ganado el mote de “El Captus” por dejar espinas en el lugar de los incidentes, lleva veintidós robos de infantes a la fecha”. (…) “No sería raro que esto se relacionara...

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Firisquiri

Munch. Munch. Munch. Bob, salió de paseo el fin de semana, al centro comercial Santa Fé (Una plaza nice más, una plaza nice menos, ¿qué más da?) y caminó entre hordas de familias, de carriolas, de ancianos que le hacían mal al estómago. Nadie se molestó en prestarle atención a un cacto que brincaba y hacía ruido, como una maraca, cada que saltaba con su pecera y las piedritas se sometían a la ley de gravedad. Tal vez una anciana habría de verlo, y pensó una de dos cosas, en la juventud tan alborotada de nuestro tiempo o en que pronto se avecinaría su descanso eterno. ¿Y Bob? Paseaba, nada más, mirando televisores de plasma y memory sticks para cámaras fotográficas. Un lente para cámara fotográfica de cincuenta mil pesos le llamó la atención y después encogió las espinas, siguió saltando, mientras fumaba un cigarrito porque no le alcanzaba para el puro. Una rubia, con pantalones rojos ajustados, sola en el mundo, se cruzó en el camino del cacto y fue como si le hubiesen lastimado los restos de un rayo. Volteó a mirarla demasiado tarde, porque ella ya no estaba… había desaparecido, como en las películas, como aquella rubia de los recuerdos difusos. Y se quedó quieto, con el tumulto de gente que pasaba y le ignoraba. Tiró el cigarrillo y lo aplastó con su maceta. –Mamá, quiero...

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Mefiluci

Tuve una pesadilla. Una pesadilla tan real, porque se trataba de mi pasado. Antes de ser un cacto, fui un hombre. Y recuerdo a la rubia, de ojos claros y cabello largo, de carita inocente. Tenía piel de treinta años, pero forma de veinte. ¿Y yo? Aún no lo sé, no sé si era el gordo, el calvo con unos cuantos mechoncitos de cabello ridículos asomándose. El gordo con el puro, mirando un reloj de pared, hipnotizándose con el péndulo, sonriendo ampliamente. La rubia de los pantalones ajustados y con una blusa negra, cubriéndole el pecado. No recuerdo si...

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Kayla

–Viven sus vidas mundanas, hacen el trabajo rutinario, son felices cuando viene su día de paga y después, vuelven a sufrir cuando este va terminando. Pagan sus días de paga. Se reunen con su familia, con los amigos que hace años no veían, encuentran en cada esquina una señal y luego, se meten a sus casas a escuchar a Shakira o a Sabina. En cada camino, hombres y mujeres encuentran a la Maga. Miran el cielo, en algunas partes libres, en otras tan encerrado y no se dan cuenta que se estan asfixiando, excepto yo… excepto yo que los observa, que los mira con la soga al cuello y les mira sonreír mientras se acentúan las marcas del mecate. –Kayla… siempre serás así, Kayla. –Sus vidas mundanas… quisiera sonreír como ellos, quisiera estar con ellos y puedo lograrlo, tres días, y en tres días resucito como Cristo y les miro de nuevo asustada, aterrorizada por completo. Me froto el cuello, me froto los hombros y me palpo los miembros. Las muñecas y los tobillos, sobre todo las muñecas y los tobillos. Me toco con ganas, para saber que siento, para saber que continúo con vida. –Yo… –Calla… déjalos hablar, a ellos dos. –Y a veces mi sexo no es suficiente. Dura tan poco el tiempo en que puedo mirar el cielo… y la humedad permanece tan sólo unos minutos,...

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