Categoría: Fotocuentos

Un nudo 

Recuerdo cuando era fácil, cuando no daba vueltas y no había preparación ni investigación. Simplemente cedía al misterio y bajaba los escalones de dos en dos con las luces apagadas porque no existía el abismo, sólo la [su_tooltip content=”he regresado, una vez más, al relato de la oscuridad, los niños y el elefante”][su_highlight background=”#99c9ff”]exploración[/su_highlight][/su_tooltip] (la explotación, corrigió el diminuto señor del autocorrector que vive en el teléfono y sonrío; explotar la cabeza y la intuición). Cuando era fácil tu sombra ya estaba conmigo. Un gato que acaricia la rodilla de un hombre distraído. Un gato que observa indiferente la...

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Confianza regalada

Este es el regalo que le ibas a dar a tu amante. No fuiste muy cuidadoso esta vez. Lo saqué del saco, después que llegaste ahogado de borracho, me senté en el sillón de la salita y leí la carta que venía con el empaque. ¿Dos años ya? Pero si nos casamos hace tres. Yo creí que era más reciente. Fue el tiempo que llevas con ella quien te hizo descuidado y flojo. Me contentaba asumir que era algo pasajero pero ahora descubro que no tardaste mucho en faltarme el respeto. Quería esperar a los cinco años de casados...

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Tus tristezas

¿Qué haces ahí sentada? Llevas largo rato en ese lugar mientras los demás corren y expresan sus heridos sentimientos. –Ha muerto el abuelo. –Por fin esta descansando. –¡Otro tequilita por ti, viejo! Los miras correr de un lado a otro, y sigues en pijama. A veces se acercan a ti para tocarte el hombro, pero no te importa mucho, prefieres mirar como la muerte afecta a otros y contigo actúa por dentro. Un viaje interno que no tiene regreso. Aprecias, te maravillas, te asombras de todo lo que ha cambiado en unas cuantas horas. Tus piernas, tus nalgas, tu...

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Tus pequeñas manos que nada guardan

Mira como las hojitas se resquebrajan entre tus dedos y las varas secas se rompen. Tus manos son tan pequeñas que aún no pueden guardar el polvo de los muertos. Se extienden tus dedos para tocar la tierra y siento un gozo discreto, una sonrisa pequeña, sabiendo que tus ansias de anclar raíces y procurar vida tal vez no son intencionales. El instinto primitivo que nos delata, como aquel cuervo que mató a sus hermanos porque deseaba vivir el último día de juerga. Los caracoles en el tallo de un girasol muerto, buscando en el pasado el sol que...

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Cansado impulso

No es un accidente que me encuentre aquí, entre tanta gente, para buscar al tipo que te tocó. Prometí que te cuidaría. Las bocinas lastiman mis oídos, el hombre de la cadena casi no me deja entrar si es que no le doy el billete de quinientos. No buscó en mis bolsillos, no me quitó la pistola, no sabe que estoy aquí para protegerte. Te tocó más de la cuenta. Aprovechó la oportunidad que le diste y que yo estaba distraído… no… aprovechó la debilidad en mi juramento. Siempre había jurado que estaría ahí para protegerte, pero ya ves....

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La puta y su eterno pretendiente

“Usted es la puta y yo seré su eterno pretendiente”. Eso le dije a la señorita en cuestión, llamada Laura. Una persona muy agradable, a la cual no me atrevería a hincarle el diente porque sé que no podría controlarme. Yo suelo ser un hombre callado, reservado, conozco muy bien los límites sociales, o bueno… procuro mantenerlos. Mi madre me enseñó a guardar el decoro. Pero cuando ella se acercó, algo me pegó en el vientre que no pude guardarme las cochinadas. Mi madre ya me estaría lavando la boca con jabón si lo supiera, lo bueno es que...

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Todos los poderes

Tenemos una cita no declarada, todos los jueves, a las diez de la mañana. A veces ellos se presentan, a veces yo falto, y nuestra relación es tan buena que no tenemos el valor para reprocharnos. Así es la cosa cuando te da pena hablar y confesarles lo que te pasa por la cabeza. El contexto. Mejor abres un libro y los miras de reojo para aprenderte sus rasgos, para descubrir porque se quieren tanto. Mis jueves son muy productivos. He leído más libros este año que mis otros veinticinco. Cometí el atrevimiento de leer las novelas de Dostoievski...

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Tribulaciones por escribir un cuento de teta

Es una teta muy bonita. El pezón esta erecto. Hacía frío o la modelo estaba excitada posando desnuda. Creo más lo primero que lo segundo, pero públicamente, es mejor pensar que estaba excitada: provoca más gracia, es más aceptado con mis compañeros varones y es el juego morboso del mexicano. Dicen –no las he visto–, que el fotógrafo tomó dieciséis fotos del momento: como el pezón abrió, poco a poco, su espacio entre los átomos del aire y los empujó suavemente para hacerse un lugar en la fotografía. –¡Hey! ¡Quiero ser el protagonista! –habrá exclamado el pezón. O tal...

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Enorme sonrisa

Cuando en la mañana, me avisaron que mi suegra había muerto, tuve que tomar una fotografía de la sonrisa más honesta que he tenido en algunos años. Foto: La Shelle. Este cuento forma parte de los fotocuentos que estaré escribiendo en este blog. Si quieres formar parte o enviar una foto, revisa este post: Escribir me...

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Des-a-mor

Los recuerdos están rotos. No me preguntes como. Los recuerdos están rotos. En mi cabeza parecen imágenes de una fotografía hecha jirones y me duele mirar como se deshacen con el agua. No ha pasado nada, estoy en mi asiento, mirando una pared y adentro pasa lo que te platico: una lucha por recuperar nuestras llamadas, por darle color a las últimas fotografías restantes. No quiero hablar de lo que otros llaman desamor. Desprecio el concepto: desamor. Des-amor, des-hacer amor, des-construido, roto. Lo mismo que pasa con esa palabra, pasó con mis recuerdos, de tanto repetirlos han perdido sentido,...

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