Categoría: Cuentos

Primavera

Publicado originalmente en La Jornada Aguascalientes. «¿Podría ser un simple insecto cuando la música le producía tal efecto?» Kafka Mira el cartel: “El mejor regalo que puedes dar en esta primavera es la vida”. Después presta atención a las fotos, dedica un rato al contorno de los ojos, de las fosas nasales, de las sonrisas. Pero uno de ellos es sincero. Uno de ellos mira a la cámara, desafiante, expectante. ¿Por qué no lo quitaron de ahí? Se levanta. Camina para ver el cartel más de cerca cuando suena el teléfono. Georgina otra vez. Sigue chingando. ¿Por qué sigue...

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Un nudo 

Recuerdo cuando era fácil, cuando no daba vueltas y no había preparación ni investigación. Simplemente cedía al misterio y bajaba los escalones de dos en dos con las luces apagadas porque no existía el abismo, sólo la exploraciónhe regresado, una vez más, al relato de la oscuridad, los niños y el elefante (la explotación, corrigió el diminuto señor del autocorrector que vive en el teléfono y sonrío; explotar la cabeza y la intuición). Cuando era fácil tu sombra ya estaba conmigo. Un gato que acaricia la rodilla de un hombre distraído. Un gato que observa indiferente la imaginación y...

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Ladrón de servilletas

El domingo me robé unas servilletas. No piensen mal, de verdad fue un robo. Así fue porque en vez de tomar una, como lo haría cualquier persona prudente, para envolver mi vaso de café, me llevé una docena. Me sentí culpable. Nunca tomo tantas. Nunca tomo. Nunca. Ya estaba en las escaleras eléctricas. Me dio vergüenza regresárselas a algún barista. Lo imaginé, a todo detalle, pero no lo hice. Decidí ser un criminal. Pero una vez, nomás una. Pensé que podría vivir con ello. Pero no podía. Necesitaba saber algo. Al día siguiente, en el mismo café, me llevé...

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Lotófago

AP. AM. N. Why are we weigh’d upon with heaviness, And utterly consumed with sharp distress, While all things else have rest from weariness? All things have rest: why should we toil alone (…) Alfred Tennyson. La vida se ha vuelto más interesante. Echado frente al palacio donde solía vivir, paso mis días revolcándome en la tierra para tratar de quitarme el olor a sal que se ha impregnado en mi piel, a falta de cuidados, a falta de caza. Ya no me extraña, ni me preocupa, que se aparezcan las Parcas. Las hermanas me observan, calladas, jugando con...

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diario de otro hombre aburrido que mira una vaca

Día 1. La vaca muge y apenas camina. Mueve las orejas como pequeños discos satelitales cuando pongo música. Me pregunto si se hará costumbre asomarme por la ventana y prender un cigarrillo para observar al animal mientras pienso graves cuestiones existenciales. Vigilar a la vaca. Podría escribir un libro de eso. Estoy vigilando a la vaca y quiero encontrarle un propósito a su existencia rumiante, tragapasto. Cuando le comento a mis amigos citadinos que mi vecina es una vaca, se ríen y dicen que quisieran conocerla. Me ha costado trabajo explicarles que vive en un terreno independiente y que...

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Nos hará bien.

El verde de su piel se hizo más oscuro con las primeras gotas de lluvia. Una gota cayó en la punta de sus colmillos inferiores, que salían de sus labios como unas pequeñas torres que rompían con el paisaje de su rostro. Era un paisaje muy feo. Su piel estaba agrietada y arrugada. Su cabello rojo y graso, salía apenas de una gorra azul que estaba desgastada por el tiempo y por los viajes. Usaba una camisa de mezclilla que estaba remendada en algunas partes, o con agujeros en otras. Su hijo… un antropomorfo azul de ojos negros y...

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Cuento de los dibujos de mujeres que había en aquel cuaderno.

Lo he practicado durante años: garabatear algo en el cuaderno que estoy usando para escribir, o para estudiar, o el cuaderno nuevo que me regalaron del cual solo aprovecharé una hoja, o el cuaderno nuevo que compré para tener las cuentas y terminé usándolo para escribir cuentos, o crónicas de la vida diaria (bueno, mi querido diario), o que terminé usando para tomar anotaciones de algún juego que estuviera jugando, sí, esos juegos largos y complicados que necesitan anotaciones, y cuentas aritméticas básicas, como los puntos de fuerza que adquirirá mi personaje cuando suba al siguiente nivel o cuantos pasos ha...

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Pintura de un brujo.

Don Alberto Uriegas, uno de los publicistas más importantes de México, Latinoamérica y a veces, añadía, de todo el mundo… aprovechó el descuento en un lote de pinturas que se anunció en el mercado negro. Había descuento por varios motivos: Porque habían matado a uno de los guardias de seguridad, porque la mitad del equipo que hizo el trabajo eran primerizos y porque en vez de robarse la pintura de Trajano que habían encargado expresamente para el trabajo, habían tomado la de su rival: Faustino, que en esas épocas no era peculiarmente famoso o importante, pero que en diez años sí que lo sería cuando se descubriera su diario y las narraciones explícitas de los encuentros amorosos que tenía con Holguín, un pintor español que por diversos motivos, era uno de los padres del Renacimiento. –Nadie pinta las manos como Holguín –diría Faustino, el 16 de Febrero de 1522, a un grupo de estudiantes acalorados y hastiados, simplemente porque el techo de un profesor primerizo no es lo suficiente alto para que corriera el aire. Don Alberto Uriegas, por diez millones de pesos, compró las quince pinturas que se robaron en el trabajo. Para él, la pintura de Faustino se le hizo irresistible y de alguna manera, sabía que su instinto sería recompensado con creces. Justo en el momento no sabía si el futuro le preparaba que la pintura...

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Diez.

El dieciseis de diciembre de 2007, Vlad Pax escribiría una novela postmodernista con detalles humorísticos: Uno solo no conserva lo que no amarra. Los críticos literarios del país cuando se vieron confrontados con un título de dicha índole, alzaron la ceja escépticos pero decidieron tomar el libro y leerlo de cualquier manera. No había mucho que leer para las reseñas de los domingos, o miércoles, o mensuales… y el libro, al tener una portada amarilla, parecía que contribuiría a la calidez de encerrarse en el estudio y olvidar los fríos de diciembre. Yaffid Martínez dijo que el título era lo más adecuado, ya que sus personajes vivían una ambivalencia entre los amarres y las doble negaciones, y qué probablemente se convertiría en un himno de esta generación durante meses. “La importancia de los amarres y la conservación en esta generación materialista se ve reflejada en la obra como la sociedad se ve reflejada en el espejo día a día.” En cambio, Gerardo Tron, como el crítico mordaz que era, desechó la obra como un momento apenas literario y definitivamente pueril. Su texto termina con la siguiente frase: “Que alguien le amarre los huevos al autor de la obra, o los dejará ir.” Cosa impensable, hasta entonces, para los críticos literarios de la nación que habían hecho un pacto de jamás utilizar las palabras vulgares para que las masas no...

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Cuento del diablo, según me lo contaba mi abuela.

El diablo, Satanás, Belcebú, Lucifer, Baal… es cliché, pero en cada película del diablo o cada cuentito que hace aparición, algunas veces se atreven a repetir la misma cantaleta–. Me han conocido a través de muchos nombres, pero al final tú sabes quién soy. ¿No lo presientes? –Es la figura que tenemos en la cabeza cuando algo sale mal de una manera funesta, perversa, degenerada. El diablo no es culpable de los accidentes, pero posiblemente es el susurro que nos impulsa y nos lleva a un camino retorcido. Al diablo lo asocian al incesto, a las formas más degeneradas de fornicar, a la envidia que se sale de control y los criminales irredentos que no tienen esperanza alguna. El diablo, según lo vemos en película, no es ningún juego. Siempre está encabronado. Su risa no es sincera. Su sonrisa no es algo que quieras ver antes de morir. A veces ni siquiera ríe o sonríe, sólo te condena con su bronca voz antes de llevarte con él al infierno. Algunos creadores de historias, los que más me agradan, manejan al diablo como un dios travieso. Así como el zorro de los indios o como Loki de Thor (sin esa locura tan encabronada, al contrario, una simple locura por joder el orden). El diablo sería como el Guasón de Heath Ledger. Una figura omnipotente con el propósito de corromper y...

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