Categoría: Una sonrisa retorcida

Vivir de noche.

Como aquí no existe el tiempo, mi cuerpo reacciona más normal que lo acostumbrado. Normal: dígase a vivir de noche, leer de noche, escribir de noche, mirar fotografías y películas de noche, escuchar a los vecinos que viven de noche como yo (que son pocos, uno, dos, en quién sabe qué casa) y comer de noche. En las tardes trabajo y desayuno. No es saludable, no se lo recomendaría a nadie. Me estoy pasando la comida más importante para el ser humano. Como frutas, exagero en las verduras que sí me gustan, tomo algo de jugo, como bien, porque como alguna vez dije… prefiero comer bien antes que coger. Es una de mis reglas secretas para la vida. Prioridad a la comida, luego te ocupas de las piruetas coquetas. Lo entenderán si alguna vez tienen hambre. La coca cola y los cigarrillos me mantienen despierto. Vivir de noche es mi niñez otra vez, mirando los infomerciales y las telenovelas a un lado de mi madre, o bien, la compañía de una abuela silenciosa que me observaba mientras escribía, trataba de ver porno o buscaba un servidor decente para jugar Warcraft II. Nunca entenderé por qué lo hacía. No tuvimos ninguna conversación real en esas noches. Algunas ocasiones, le contaba cosas, le contaba mi vida, le contaba lo que había leído y ella respondía con la brevedad acostumbrada. No cambiaba...

Leer más

El purgatorio tan temido.

El tiempo en el Distrito Federal es otro. En Cholula, quién sabe que es el tiempo. Ya es una práctica regular asomarme por la ventana, y ver a poca gente caminando, pocos coches pasando. Si salgo a caminar un poco más allá, me encontraré algunos estudiantes trabajando en sus laptops, tomando un café, riendo con algunos chistes, platicando lo que parecen naderías. Caminar un poco más significa encontrar a los cholultecas andando las calles en sus bicicletas y otros esperan sentados en la plaza del centro algo desconocido. Su tranquilidad todavía es un misterio. Tal vez no esperan nada. Si me acerco a Puebla, entonces veo módulos de gente más reunida entre sí, pero no tienen prisa, sus hombros no chocan contra otros hombros, no se empujan las bolsas, no rebasan a quien camina más lento. A veces hay tráfico, pero el tráfico es algo relativo a cada ciudad. Seis coches esperando un siga ya es tráfico. Yo, como animal que se adapta, he llegado a pensar que lo es y he olvidado, suavemente, esas horas que se me iban en un microbús en Constituyentes, a las tres de la tarde y esa hora debidamente calculada para llegar a una filmación a las seis de la tarde, porque ese es el tráfico de Constituyentes, y de Eje Central, del Eje Cinco Sur, de Viaducto. El animal chilango se acostumbra,...

Leer más

De Twitter: El milagro de la resurrección.

Foto original: Jorge Sesé. Hay en twitter un proceso muy extraño que todavía no entiendo. Pasa, a veces, que encuentras a un tuitero que te agrada, lo sigues, pones las estrellitas, lo lees, te hace reír, posiblemente lo quieres meter en tu cajuela del coche, secuestrarlo, llevarlo a un motel, eso. Haces tu chamba y estás al pendiente. Luego, algo sucede en su vida. Algo inexplicable. De un día a otro, cierra su cuenta. Borra su vida. Finito. Me pasa, al menos, yo que me ocupo en leer más que escribir… que de repente, me encuentro extrañando a esa persona que estaba en mi lista. Entonces entro a su página de usuario y descubro que simplemente desapareció. No más letras con el sabor que le caracteriza. Se murió. Me rasco la cabeza, parpadeo un par de veces y me pregunto, porque es la primera pregunta en este mundo iluso, si yo habré hecho algo mal. Si yo habré disparado una de tantas balas que lo empujó al suicidio. (Claro, generalmente estos suicidios vienen acompañadas de una historia jugosa. Un pedazo de tu cerebro, el cual es gobernado por el morbo, se dedica a buscar como responder la pregunta: Por qué lo hizo). Después de todo, si twitter me aburre simplemente lo abandono, así como abandono todas las cosas que me aburren. Creo que al final, el abandono es más...

Leer más

De Twitter: Lee lo que te haga reir.

Foto original: Queque. No te molestes en leer otra cosa. En serio. Algunos usan tuiter para ventilar sus quejas sobre temas actuales o muy personales. Está bien, si lo hacen una vez, dos veces… una semana, si son tus amigos o tus familiares (esos que no puedes evitar). Pero cuando termine la solidaridad, el compañerismo, el coleguismo… busca lo que te haga reír. No lo evites. Si son chistes blancos, fotografías de gatitos (bien vivos… o bien muertos), si son los tuits de un degenerado, de una perdida, de un político… siempre y cuando te hagan reír, es la mejor inversión que pudiste hacer en tiempo. Ocio bien invertido. Primero es la risa y no cualquiera, sino la carcajada, esa carcajada incómoda que hace voltear a tus compañeros de oficina. Ya que hayas reído, busca alguien que sea un reto. Alguien a quien no entiendas, alguien que hable de eso que tú no puedes poner en palabras. Busca gente que te maraville. Busca gente que se preocupa por comunicar un universo en las menos palabras posibles. Gente cuyo cerebro es una explosión de creatividad, que se preocupa por crear, por escribir, por ofrecerte una chispa ingeniosa. Busca gente que te sea útil, que te inspire, que sean esas palabras que justo estabas esperando. Ya que seas una esfera de risas, iluminación, entendimiento, creatividad y estrellas… te puedes dedicar con...

Leer más

De Twitter: El camino de la ballena blanca.

La ballena blanca está sonriendo, mientras unos pajaritos la cargan hacia el cielo. No pasa nada. Twitter no sirve. Si eres un usuario primerizo, no importa, al fin que no le entiendes, no sirve, mejor facebook, mañana le picas otra vez a ver qué pasa. Si eres un usuario saludable, no hay problema… cierras twitter y la vida es un mundo de posibilidades, te asomas por la ventana, regresas a tu computadora y trabajas, o ves pornografía. Si eres Paulina Rubio, le pides a tu asistente que te compre otra blaberry porque el tuyo como que ya no jala. La ballena blanca está sonriendo, mientras unos pajaritos la cargan hacia el cielo. No pasa nada. Twitter se rompió. A veces, crees que es cosa de lo que dijiste. ¿No te ha pasado? Chin, fue porque puse ese tuit, el tuit definitivo, el tuit que rompió twitter. Te muerdes las uñas, esperas que unos hombres toquen a tu puerta, que te pregunten qué chingados hiciste. Mientras te golpean, y te sangran los oídos, las narices, y escupes un diente… confiesas–: Es que estaba rompiendo con mi morra, le mandé un adiós @fulanita, ya valió madre entre nosotros. La ballena blanca está sonriendo, mientras unos pajaritos la cargan hacia el cielo. Puede pasar algo. Twitter se convierte en un error cíclico. Todo lo que digas, si atraviesa los reinos binarios, se...

Leer más

De Twitter: Haz listas.

Una de las ventajas de twitter, es que si eres obsesivo puedes hacer listas. No le veo otra utilidad. Bueno, sí… pero me gusta más que las listas sean el propósito de un hombre obsesivo, alguien que se la pasa catalogando. Alguien que quiere tener las cosas en perfecto orden. En mis ratos libres, he armado listas de personas con avatares en blanco y negro. Listas de personas que sus únicos tuits se refieren al buenos días y las buenas noches. Listas de gente que le toma fotos a su comida, desayuno o cena. Listas de usuarios que empiezan con a y cuyos nombres empiezan con b. El poder de las listas puede mantener una obsesión compulsión a una persona tan ocupada, como si estuviera jugando WoW para conseguir esa espada nivel 275 que siempre deseo… ¿qué? Las listas son una solución para las personas que no pueden conservar un número más frugal de personas a seguir (unas 150-250). No solo eso, también te ahorras las menciones que hacen a otros usuarios que no pertenecen a la lista. Muy útil si tienes contactos que platican en twitter y estás demasiado ocupado, o simplemente no te interesa seguir su conversación. La desventaja de las listas es que, cuando twitter se cae, lo primero que deja de actualizar son las listas. Es lo primero que se rompe. Hay días que se...

Leer más

De Twitter: Vete a dormir cuando salgan los horóscopos.

Durante esta semana, solo escribiré pequeños consejos tuiteros que se han empalmado con mi vida… por ejemplo, los horóscopos. El primero no lo es, pero por un momento pensé que sí. ¿A poco no da la finta? Los horóscopos aparecen después de las dos de la mañana (hora centro, o -6, justo ese meridiano donde uno puede encontrar las puertas del infierno en ciertas coordenadas que debo guardar porque así me lo encargaron unos señores vestidos bien chistoso). Igual que los infomerciales o las adivinas en la televisión con la ventaja de que ahorras energía eléctrica al no prender la televisión. En el momento que aparecen los horóscopos, es cuando descubro que ya me fui de corrido y que -ji, ji- lo hice otra vez. Me desvelé. Probablemente estoy esperando que algún día, uno de estos horóscopos sea el mío. Todavía no encuentro un tuitero que sea un compañero sagitario. Tampoco es que lo busque con ansiedad. Los colegas tuiteros que publican sus horóscopos, son personas que han entrado a http://twittascope.com y han registrado la aplicación dentro de tuiter. Registrar una aplicación es darle permiso de que haga magia con tu cuenta. Aparecen mensajes sin que lo esperes, por ejemplo, o manda mensajes directos a todas las mujeres bellas. Primero me molestaba leer tantos horóscopos (evidencia de un trauma infantil, supongo, que me hacía dar cuenta de la hora...

Leer más

Sueño.

El hombre no dejaba de soñar. Le gustaban los aviones. Caminaba mirando el cielo. Los sueños lo trajeron abajo. Deja de soñar, decían sus padres, sus abuelos, sus hermanas. Cambia tus sueños, ofrecían algunas marcas. Es que pedía lo imposible: pedía alas. No hay nada de malo con soñar, pero ese hombre soñaba más que muchos otros, más que un ochenta por ciento de la población o tal vez más que un noventa. No le crecieron alas, ni siquiera unos muñones de piel. Tampoco le bastaba con soñar, porque alguien que se la pasa haciéndolo necesita ver sus esfuerzos recompensados. Intentó actuar, intentó imaginar, intentó saltar más que otros. Era soñador, mas no idiota. Llegó al punto de subir a un edificio y pensar en el salto, pero lo dejó en el pensamiento. Soy una gallina, se fue pensando esa noche, una gallina en todo sentido. Sin alas para volar, y sin el valor para dar el salto que, probablemente, le ofrecería una oportunidad de sentirlo. Por que así hay hombres. Hombres que simplemente sueñan y nada pasa, nada hacen, simplemente...

Leer más

Paparazzi.

Como la música pop se adueña de tu cerebro por más resistencia que pones. Ya intenté poner el Quijote encima de mi cabeza y gritar: ¡No pasaras!, pero ni modo, no funciona, seguro soy un idiota. Claro, digo lo mismo que una persona sana haría en mi lugar–. ¿Paparazzi? Qué asco, ponte mejor Arcade Fire o una de Intocable ¿Qué acabo de decir? Lady Gaga, aún cuando me da miedo por las meras repercusiones sociales que provoca su existencia, es pegajosa y los sobrantes se te quedan en el cerebro. El corito de Paparazzi se guarda como tono de celular en tu cabeza, por ejemplo. I’m your biggest fan and I’ll follow you until you love me, papa paparazzi. En un momento de soledad e inspiración, lo cantas. Sale como el vapor en la olla de presión. Agudizas la voz, doblas las rodillas, you feel a diva honey. Ya sé que pasó el tiempo, ya sé que Paparazzi es viejísima para el estándar juvenil. Una niña de quince años lee esto por alguna equivocación del destino, seguro retuerce la boca y arrastra la voz para decir–: Uy, el ruco. Después llegas a otra etapa y es razonar la existencia de esa canción que no deseas llevar en tu bagaje cultural y público. Por algo es, por algo debe ser… la necesidad de redención. Existe Paparazzi porque es el resultado...

Leer más

La ansiedad de los acentos.

Ya sé que es noticia vieja. Perdón… ¿“sé” ya tampoco se acentúa? Sólo si… lo he vuelto a hacer. Éstas nuevas… mierda. Estas nuevas reglas ortográficas me traen un poco ansioso. Nah, debo ser honesto y este, esta, estos, esos, ya no los acentuaba, aunque tenía una profesora española que me los marcaba en rojo y me decía–. Conmigo si los acentúas (coño). En twitter recuerdo que escribí: “boi a escrivir como me nasca”, en un fútil intento de rebeldía. Pero vamos, la rebeldía de hoy no sirve de nada. En este momento algunos chamaquitos, aquellos que sí les interesen sus clases de español, acumularán un arsenal de nuevas reglas para trollear. Es bien sabido que una de las reglas del troll es… “Habla de su ortografía y de su gramática”, para joder al oponente. Ya de por sí, escribir “trollear” representa un punto débil. He pensado en los textos que debo corregir y se acumulan en mi cabeza. Uno de ellos tenía una frase bien chipocluda, que decía: “Sólo, solo yo”. ¿Así cómo? ¿Ya no se puede jugar con los acentos como antes? Años de aprendizaje, de vigilar palabras, de confirmar los acentos, se me están escurriendo por los oídos como un espagueti ortográfico. Ya nada...

Leer más

Aquí no es el cielo

Tuits recientes

Videos recientes

Cargando...