Un viaje de Café Tacvba

Sólo he sacado mi laptop durante dos viajes en camión. En este que va a Puebla y llegará en dos horas. Y el diciembre pasado, que fui a Guadalajara. En diciembre estaba estrenándola y me pareció buena idea meterle algunos episodios de “House M.D.” para distraerme durante la noche. Insomnio. Esperaba con ganas el insomnio para utilizar mi juguete nuevo. Sin embargo, cuando cayó la noche, sentí pena por molestar a otros pasajeros con la luz de la pantalla. Decidí cerrarla y dormir. Esta vez, sentí la urgencia de escribir algo. Antes escribía en los camiones a mano. Mis a’s y mis e’s, parecían arañas con cada piedritra o cada frenón del piloto. Era una lucha constante contra la física. El ser humano es una persona muy necia. El ser humano, por complacerse así mismo, es capaz de enfrentarse contra leyes muy básicas y universales. No puedo contar las veces que he intentado escribir durante un viaje. La imagen del escritor viajero, sobrepuesta en un microbús. Era ridículo, pero divertido al fin y al cabo. Cuando escribes, o lees, la gente se asoma para ver. Es un espíritu curioso… pues curioso. El mexicano si lee. Sobre todo si se trata del Libro Vaquero. ¿Qué escribía en mis viajes de Tacubaya a Polanco? Terminaba por escribir de lo difícil que era hacerlo en los camiones. Justo como ahora escribo lo...

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