Categoría: Consumidor de entretenimiento

Diciembre es enfermedad.

Que nadie me diga lo contrario. Los chamacos caminan con las narices rojas y los adultos tosen como si estuvieran a punto de morir. Las bufandas, los gorros, los guantes y las vitaminas mágicas para protegerse. Mi mujer está en cama, con una fiebre de treinta y ocho grados y como yo soy muy paternal, por supuesto, estoy en la otra habitación fumando y escribiendo esto. No se crean, más tarde iré a su lado y seguiré analizando esa fiebre, con todo mi conocimiento médico y santero, para arrancársela de la piel. Ojalá fuera de esas otras fiebres, ustedes me entienden, de la buena fiebre, que se puede curar, ustedes me entienden, sin medicinas y usando puro cuerpo. A lo que te truje chencha. Yo también estuve enfermo. Todavía lo estoy, todavía toso pero desde hace años sigo fumando aún con la gripa porque… un cigarrito no hace nada, dos cigarritos menos, nada pasa. Toso igual que si estuviera sano. Tengo uno de esos propósitos de año nuevo, ilusos, de abandonar el cigarrillo con la llegada del nuevo año. Son los treinta y siete pesos, me digo. Está a punto de terminar el año. Este año escribí más de doscientas entradas. Es bueno. Hay años donde sólo fueron 170 ó 160, ni siquiera la mitad del año. Esta vez escribí más, aún cuando refugié en la brevedad. En otra...

Leer más

Diciembre, diciembre, oh mi querido diciembre.

Unos niños tocaron la puerta, ofreciéndome galletas para salvar el mundo. No sabían que andaba medio desnudo, a punto de bañarme, y tampoco sabían que no había suficiente dinero en mi cartera para salvar al mundo. Dejé que el perro les ladrara un poco más y después respondí: “Ahorita no”. Ni galletas, ni salvar el mundo. Estoy bastante contento como estoy, tratando de mejorar el mío… aunque no tengo que mejorarlo. Es un mundo apacible, es un mundo tranquilo, de cielo azul y muy silencioso. Hasta el cacto lo sabe. El cacto, en sus momentos de aburrimiento, juega con los gatos que en otro momento se hubiera comido. –Mírame, nos estamos aventando la pelota –dice con una sonrisa estúpida, su agua interna resbalándole por la boca como la saliva del dormido sobre una almohada. Sus ojos se enchuecan. De madrugada, mientras jugaba Final Fantasy IV, escuché lo que parecieron unos cohetes. Enmudecí al televisor y los escuché. ¿Eran cohetes? En casa, habría sospechado que eran los balazos de las colonias adyacentes. Hice una mueca. Sonaban como cohetes, a no ser que fuera una metralleta. ¿Cohetes a las cinco de la mañana, o seis, de un martes? Estamos en diciembre, cada día se celebra algo en las iglesias. Era posible. Le regresé el sonido al televisor. Escuché a unos niños. Cinco de la mañana, ¿qué les pasa? Mi vecino subía...

Leer más

INSPIRO, una aplicación divertida.

Bajé una aplicación llamada INSPIRO para ese dispositivo tan terrorífico (no puedo soltarlo… lo necesito incorporado quirúrgicamente a mi cuerpo) llamado iPad. La aplicación consiste en darte una serie de palabras al azar, para que después desarrolles con ellas lo que quieras. El azar es un buen método para la creación, de todo tipo y aunque no siempre el resultado es favorable, mantiene tu cabeza creando historias. Ya sea para el ocio, para el entretenimiento o para dedicarse a golpear el teclado, esta es una herramienta que puede ser útil. En mi caso, el azar ha funcionado para mantener...

Leer más

De Twitter: El milagro de la resurrección.

Foto original: Jorge Sesé. Hay en twitter un proceso muy extraño que todavía no entiendo. Pasa, a veces, que encuentras a un tuitero que te agrada, lo sigues, pones las estrellitas, lo lees, te hace reír, posiblemente lo quieres meter en tu cajuela del coche, secuestrarlo, llevarlo a un motel, eso. Haces tu chamba y estás al pendiente. Luego, algo sucede en su vida. Algo inexplicable. De un día a otro, cierra su cuenta. Borra su vida. Finito. Me pasa, al menos, yo que me ocupo en leer más que escribir… que de repente, me encuentro extrañando a esa persona que estaba en mi lista. Entonces entro a su página de usuario y descubro que simplemente desapareció. No más letras con el sabor que le caracteriza. Se murió. Me rasco la cabeza, parpadeo un par de veces y me pregunto, porque es la primera pregunta en este mundo iluso, si yo habré hecho algo mal. Si yo habré disparado una de tantas balas que lo empujó al suicidio. (Claro, generalmente estos suicidios vienen acompañadas de una historia jugosa. Un pedazo de tu cerebro, el cual es gobernado por el morbo, se dedica a buscar como responder la pregunta: Por qué lo hizo). Después de todo, si twitter me aburre simplemente lo abandono, así como abandono todas las cosas que me aburren. Creo que al final, el abandono es más...

Leer más

De Twitter: Lee lo que te haga reir.

Foto original: Queque. No te molestes en leer otra cosa. En serio. Algunos usan tuiter para ventilar sus quejas sobre temas actuales o muy personales. Está bien, si lo hacen una vez, dos veces… una semana, si son tus amigos o tus familiares (esos que no puedes evitar). Pero cuando termine la solidaridad, el compañerismo, el coleguismo… busca lo que te haga reír. No lo evites. Si son chistes blancos, fotografías de gatitos (bien vivos… o bien muertos), si son los tuits de un degenerado, de una perdida, de un político… siempre y cuando te hagan reír, es la mejor inversión que pudiste hacer en tiempo. Ocio bien invertido. Primero es la risa y no cualquiera, sino la carcajada, esa carcajada incómoda que hace voltear a tus compañeros de oficina. Ya que hayas reído, busca alguien que sea un reto. Alguien a quien no entiendas, alguien que hable de eso que tú no puedes poner en palabras. Busca gente que te maraville. Busca gente que se preocupa por comunicar un universo en las menos palabras posibles. Gente cuyo cerebro es una explosión de creatividad, que se preocupa por crear, por escribir, por ofrecerte una chispa ingeniosa. Busca gente que te sea útil, que te inspire, que sean esas palabras que justo estabas esperando. Ya que seas una esfera de risas, iluminación, entendimiento, creatividad y estrellas… te puedes dedicar con...

Leer más

De Twitter: El camino de la ballena blanca.

La ballena blanca está sonriendo, mientras unos pajaritos la cargan hacia el cielo. No pasa nada. Twitter no sirve. Si eres un usuario primerizo, no importa, al fin que no le entiendes, no sirve, mejor facebook, mañana le picas otra vez a ver qué pasa. Si eres un usuario saludable, no hay problema… cierras twitter y la vida es un mundo de posibilidades, te asomas por la ventana, regresas a tu computadora y trabajas, o ves pornografía. Si eres Paulina Rubio, le pides a tu asistente que te compre otra blaberry porque el tuyo como que ya no jala. La ballena blanca está sonriendo, mientras unos pajaritos la cargan hacia el cielo. No pasa nada. Twitter se rompió. A veces, crees que es cosa de lo que dijiste. ¿No te ha pasado? Chin, fue porque puse ese tuit, el tuit definitivo, el tuit que rompió twitter. Te muerdes las uñas, esperas que unos hombres toquen a tu puerta, que te pregunten qué chingados hiciste. Mientras te golpean, y te sangran los oídos, las narices, y escupes un diente… confiesas–: Es que estaba rompiendo con mi morra, le mandé un adiós @fulanita, ya valió madre entre nosotros. La ballena blanca está sonriendo, mientras unos pajaritos la cargan hacia el cielo. Puede pasar algo. Twitter se convierte en un error cíclico. Todo lo que digas, si atraviesa los reinos binarios, se...

Leer más

De Twitter: Haz listas.

Una de las ventajas de twitter, es que si eres obsesivo puedes hacer listas. No le veo otra utilidad. Bueno, sí… pero me gusta más que las listas sean el propósito de un hombre obsesivo, alguien que se la pasa catalogando. Alguien que quiere tener las cosas en perfecto orden. En mis ratos libres, he armado listas de personas con avatares en blanco y negro. Listas de personas que sus únicos tuits se refieren al buenos días y las buenas noches. Listas de gente que le toma fotos a su comida, desayuno o cena. Listas de usuarios que empiezan con a y cuyos nombres empiezan con b. El poder de las listas puede mantener una obsesión compulsión a una persona tan ocupada, como si estuviera jugando WoW para conseguir esa espada nivel 275 que siempre deseo… ¿qué? Las listas son una solución para las personas que no pueden conservar un número más frugal de personas a seguir (unas 150-250). No solo eso, también te ahorras las menciones que hacen a otros usuarios que no pertenecen a la lista. Muy útil si tienes contactos que platican en twitter y estás demasiado ocupado, o simplemente no te interesa seguir su conversación. La desventaja de las listas es que, cuando twitter se cae, lo primero que deja de actualizar son las listas. Es lo primero que se rompe. Hay días que se...

Leer más

Paparazzi.

Como la música pop se adueña de tu cerebro por más resistencia que pones. Ya intenté poner el Quijote encima de mi cabeza y gritar: ¡No pasaras!, pero ni modo, no funciona, seguro soy un idiota. Claro, digo lo mismo que una persona sana haría en mi lugar–. ¿Paparazzi? Qué asco, ponte mejor Arcade Fire o una de Intocable ¿Qué acabo de decir? Lady Gaga, aún cuando me da miedo por las meras repercusiones sociales que provoca su existencia, es pegajosa y los sobrantes se te quedan en el cerebro. El corito de Paparazzi se guarda como tono de celular en tu cabeza, por ejemplo. I’m your biggest fan and I’ll follow you until you love me, papa paparazzi. En un momento de soledad e inspiración, lo cantas. Sale como el vapor en la olla de presión. Agudizas la voz, doblas las rodillas, you feel a diva honey. Ya sé que pasó el tiempo, ya sé que Paparazzi es viejísima para el estándar juvenil. Una niña de quince años lee esto por alguna equivocación del destino, seguro retuerce la boca y arrastra la voz para decir–: Uy, el ruco. Después llegas a otra etapa y es razonar la existencia de esa canción que no deseas llevar en tu bagaje cultural y público. Por algo es, por algo debe ser… la necesidad de redención. Existe Paparazzi porque es el resultado...

Leer más

La ansiedad de los acentos.

Ya sé que es noticia vieja. Perdón… ¿“sé” ya tampoco se acentúa? Sólo si… lo he vuelto a hacer. Éstas nuevas… mierda. Estas nuevas reglas ortográficas me traen un poco ansioso. Nah, debo ser honesto y este, esta, estos, esos, ya no los acentuaba, aunque tenía una profesora española que me los marcaba en rojo y me decía–. Conmigo si los acentúas (coño). En twitter recuerdo que escribí: “boi a escrivir como me nasca”, en un fútil intento de rebeldía. Pero vamos, la rebeldía de hoy no sirve de nada. En este momento algunos chamaquitos, aquellos que sí les interesen sus clases de español, acumularán un arsenal de nuevas reglas para trollear. Es bien sabido que una de las reglas del troll es… “Habla de su ortografía y de su gramática”, para joder al oponente. Ya de por sí, escribir “trollear” representa un punto débil. He pensado en los textos que debo corregir y se acumulan en mi cabeza. Uno de ellos tenía una frase bien chipocluda, que decía: “Sólo, solo yo”. ¿Así cómo? ¿Ya no se puede jugar con los acentos como antes? Años de aprendizaje, de vigilar palabras, de confirmar los acentos, se me están escurriendo por los oídos como un espagueti ortográfico. Ya nada...

Leer más

Todos deseamos ser un zombie.

Cada vez son más los textos, las series de televisión, los cómics, los flashmobs que se refieren a los zombies. ¿Por qué? Supongo que todos deseamos ser un zombie. Me imagino a los extras que aparecen en las películas de zombies, con el maquillaje puesto y las ropas hechas jirones de tela, manchadas de sangre artificial. Luego se miran al espejo y se apaga todo: El dinero, el sexo, los secretos, el pensamiento, los textos, los recuerdos, el origen, las preguntas del final, la compulsión del consumista, la ansiedad del proveedor, la interpretación de señales, el amor, las enfermedades, los vicios, el post-modernismo, el conocimiento, la idiotez, las palabras y los etcéteras. Se apaga todo, dice un director a través de su megáfono a cientos de extras, ya sólo necesitas moverte como un animal errático porque tienes hambre. Sólo queda el hambre, repiten casi en silencio. No hables, sólo gime, jadea y gruñe. Se apagó todo. Tal vez, y sería curioso, es el punto evolutivo más alto de un ser humano. Superando sus necesidades, el contar el tiempo, todo lo que ya aprendió, su cuerpo se desprende de la memoria y finalmente, adquiere el poder de apagarlo...

Leer más

Aquí no es el cielo

Tuits recientes

Videos recientes

Cargando...