Categoría: Claroscuro.

desvanecer.

Escribo acerca de un personaje que tiene una condición cardiaca. Las cajetillas de cigarros advierten los problemas cardiacos que puede traer la vida del fumador. Dejé de fumar otra vez. Llevo dos días. Mañana será el tercero. El tercer día para el que está dejando de fumar es muy importante, porque es el día en que la nicotina abandona su cuerpo y después, todo queda en la cabeza. Miré un episodio de “Quantum Leap” donde un luchador tiene problemas del corazón. ¿No es lo mismo que pasa en “The Wrestler”? Escribo acerca de un personaje con un corazón enfermo y no sólo me intereso por las guías que pueda dejar la ficción, también leo detalles de lo que sucede con las venas, con la sangre, con el oxígeno, con los límites que pueden y desean empujar para que nadie decida sus vidas. Ni siquiera el corazón herido. Lavaba platos y luego recordé un episodio infantil. Jugaba en casa. Me atraparon, me hicieron cosquillas y no podía parar de reír. Me reía, me reía hasta que todo se volvió blanco y las cosas se multiplicaban. Debía ser culpa de las lágrimas. Seguía riéndome. Mi risa se escuchaba como el eco de un espíritu que me está observando. Mi risa se convirtió en algo ajeno. No podía jalar aire. Es la única vez que he reído tanto. Me mareé y me...

Leer más

hombre que no se aprende el tiempo.

El tiempo existe como un estado de ánimo para ciertas personas. Cuando llega noviembre se entristecen, cuando llega la tercera semana de julio se alegran. Los amantes follan durante toda la primavera o durante todo el verano. Algunos son más específicos con los días. Días que nos recuerdan la muerte, el nacimiento, el rompimiento y el inicio de una relación. Hay gente que espera con ansiedad los números temporales para dictarle a su cuerpo cuánto debe llorar, reír o sumirse en una profunda nostalgia. Esperan para abandonarse a una catatonia de melancolía. También tengo mi mes: Diciembre. Para mí, el doceavo mes proyecta la sombra de un recuerdo en cada uno de sus días. No sólo los regalos de Navidad, mi cumpleaños y los cumpleaños de otros, la muerte, las luces citadinas, la gente en los aparadores, los cínicos y los optimistas se miran cara a cara en Diciembre. Aunque estos últimos años, me siento un simple observador, me siento más tranquilo. No es por decisión propia, es por ese mecanismo curioso que llamamos familia (la propia, la del otro, la de los dos). Será que el matrimonio me tiene ocupado con tanto viaje y tantos compromisos familiares. Pienso en diciembre como un cúmulo de pasados, cántaros de agua de la que puedo servirme para refrescarme la memoria. En todas las etapas de mi vida esperé Diciembre para descubrir...

Leer más

Simetría aparente

Justo eso pensé cuando miré la foto: “Cuánta simetría aparente y engañosa hay en el mundo.” Desde que algún estudio dijo hace unos años que los rostros más simétricos son los bellos, buscamos simetría en todas las cosas… una perfección suficiente para lo que pueden percibir nuestros ojos. Denzel Washington y Angelina Jolie, en aquel entonces, poseían los rostros más simétricos según populares estudios. Entonces vemos con atención la simetría de la pintura, de los mosaicos, de los cuadros. Encontramos esos rasgos duales que funcionan a una simetría no tan ortodoxa, una simetría más bien personal: Los textos que...

Leer más

Apenas existen.

Apenas existen las hojas, los árboles, los vientos, los caminos. Apenas existimos, pienso, porque mi cabeza está nublada por tantos buenos días, por tantos ocupados días y cotidianos días, por la rutina de los paseos, de las caminatas, las pequeñas quejas de lo cotidiano, lo mundano y lo banal. En otra parte, en otro camino interno, todos los días es de noche y puedo verme sonriendo, y corriendo entre la sombra de los árboles, entre nubes oscuras y caminos vencidos. Puedo ver que mi sombra está esperando. Ni caso tiene preguntarle qué, porque le doy un pedazo de pan, compartimos juntos un cigarrillo (metafísico) y le explico que se calme, porque no estamos esperando nada. Mi sombra me insiste–. Claro, claro, claro que estamos esperando y vamos a seguir esperando. Habremos de encontrarlo aunque tengamos que intercambiar lugares –Hago una mueca, tal vez no sea tan malo. Que la sombra piense por mí en lo que yo, bueno, me duermo bajo un árbol oscuro y sueño como si nada pasara.  ...

Leer más

Acertijo entre lector y escritor.

Anoche, mientras estaba tirado en la cama, con los ojos entrecerrados y pidiéndole a dios, al que fuera, el primero que me hiciera caso, que pusiera arena sobre mis ojos y me permitiera agarrar el sueño, pensaba en la lectura que tenía frente a mí: “Absalom, Absalom!” Leerlo debe ser una tarea de amor. Me ha llevado más tiempo de lo normal y a partir de cierto porcentaje, me di cuenta que… honestamente, no lo estaba entendiendo y que el libro lo que estaba haciendo era presentarme imágenes, voces, siluetas de personajes y un par de negros esclavos que sólo aparecían como maniquís, y que al apretar un botón, hablaban en el inglés más horrible que se pudiera escribir. Me ha tomado tanto tiempo y es tan difuso, que he escrito al respecto de esa confusión, de las voces de los personajes que apenas conozco, de las situaciones tan azarosas como el incesto entre dos de los personajes cuyo nombre se me va. Hice una mueca, anoté en algún lugar que debía releerlo –de preferencia en español o una edición inglesa con alguna especie de guía– y sigo mi lectura que, aunque parece un martirio y  parece lenta, también es fascinante porque está moviendo algo en mi cerebro. La lectura me provoca. No sabría decir qué, pero lo hace. Leí en alguna parte que James Joyce escribió “Ulises” con...

Leer más

Camino de oscuridad y de sombras, de luz y sombra inversa.

Caminar siempre ha sido importante en mi rutina y pienso que, de alguna forma, es como pulir una piedra en el río. Mientras estoy caminando, el suelo a mis pies y los vientos ocasionales, mis pensamientos se tallan y adquieren una forma mejor pulida. Cuando era niño, y la abuela me llevaba a largas caminatas, ella en silencio me señalaba cosas para mirarlas: En el metro, en el camino al mercado, en el centro o en el mercado de la merced. También hablábamos pero eran esos detalles, esas pequeñas señales que me apuntaban a descubrir algo, las que me enseñaron que las caminatas son pensamiento y observación, las que son descubrimientos y conclusión. Caminar para llegar a las respuestas. Escribir funciona en un conjunto como estos, así cuando estoy moviendo las piernas es como si estuviera escribiendo líneas o escenarios de un cuento, o una historia que dejé atrás. Es un proceso muy efectivo. Sin embargo, las esperas… mi abuela no me enseñó qué hacer con las esperas, con esos lugares donde tienes que estar de pie, mirando, hasta que te lo acabas todo y tienes que seguir esperando. Odio los “Parisina” por ejemplo, porque mi abuela y mi madre pasaban horas escogiendo telas, mientras que me dejaban a mirar el techo o tontear con mis propias manos. Nada de comprarse una bebida para provocar una desgracia o alentar...

Leer más

Pesadilla.

Tuve una pesadilla y desperté muy enojado. No asustado, enojado. Desperté con las palabras en la lengua después que un enemigo del subconsciente (o el inconsciente, o de los proceso neuronales, o como quieran llamarlo), actuó como tenía que actuar. Es decir… no tiene caso hablar de la pesadilla y tampoco tiene caso describirla a detalle. Es una pesadilla personal, que no trata de monstruos, de los peores miedos irracionales o de los caminos fantásticos, sino de palabras, esos diálogos incómodos que a veces flotan entre nosotros en la vida diaria pero que nadie dice. Al despertar tenía las palabras en la boca para seguir discutiendo con mi pesadilla y luego me di cuenta que era solamente eso, un sueño… de una discusión, de verdades incómodas que se guardan, de posibles verdades, del peor de los casos. Desperté enojado… tan enojado que creo que tengo una pequeña taquicardia. Como dije, desperté con las palabras en la boca pero luego descubrí donde estaba: en la habitación, a oscuras, dos de la mañana tal vez, mis pensamientos nomás, la basset roncaba como una campeona, la respiración de mi esposa y del otro perrito que estaba justo a la mitad de todo y yo, con las palabras en la boca, con un cállate que ya me aburriste o un cállate hasta que te disculpes y te perdone, que te vayas a la...

Leer más

Mañana gris y mil ramas distintas.

No es nada. Una mañana gris como cualquier otra, como si diciembre hubiera prestado uno de sus días para estos cálidos –infernales más bien– días de verano. En vez de tomar café, estoy tomando paracetamol en polvo, esperando que su poder científico alivie mi dolor de garganta y ¿por qué no? también que cure milagrosamente un ojo rojo que tengo desde hace unos días. Mi mujer, la bromista, pregunta cada vez que me quejo por las lágrimas y por el escozor si quiero un parche. Sonrío y le digo que sí. Es hora de cumplir esa fantasía de que soy un pirata, de que soy Catalina Creel o Sergio Goyri como cuando la hizo de villano de Televisa. Un parche es un gran símbolo de misterio y es un signo distintivo tan evidente, y tan violento, que no lo puedes pasar fácilmente por alto. Los curiosos, los imaginantes, le pueden dar todo tipo de interpretaciones al parche y se responden un sinfín de preguntas–: ¿Cómo perdió el ojo? ¿Por qué lo perdió? ¿Se arrepentirá? ¿Cuándo se mira al espejo, es un recordatorio triste o reafirma la persona que es? ¿Será un asesino, un pirata, un villano o simplemente un desgraciado, un desafortunado? ¿Y si es un engaño para conseguir comida, monedas o mujeres? Una opción, posiblemente, consistiría en usar un parche feliz. Un parche hecho de tela estampada con...

Leer más

Doblez de luz y agua.

La realidad, pensé el otro día, es una combinación de capas: Atrás tenemos la sombra de unos árboles y de unos cables, es el mundo físico, el mundo sólido, el mundo que se sostiene por las leyes científicas, universales, quién sabe cuántas leyes más; viene la capa de unas gotas de agua, las cuales, dibujan círculos aparentes sobre lo ya existente y lo hacen borroso, tan borroso como los ojos que envejecen, o que lloran, o que fallan desde que naces… Ojos que ven distinto a los ojos de otros hombres sin tomar en cuenta, por supuesto, el contexto de cada uno; hay una capa de vidrio que tiene dos colores, ligeramente oscuro hacia arriba para que el sol no entre con toda su fuerza y además, retira toda la posibilidad de sentir el viento, de que las gotas golpeen la piel propia que es nuestra envoltura para caminar en este mundo y cambien su destino; al final, tenemos un borde que encierra todo esto en una fotografía y esta fotografía, sólo puede ser una memoria. Una memoria de algo que sucedió y las memorias como están en nuestra cabeza, y dependen del conjunto, de cómo deseamos ver la realidad y de cómo manipulamos nuestros recuerdos al antojo, ¿cómo se sabe que es real? Un pintor despierta y decide comprar un lienzo. Primero, con un poco de grafito, marca...

Leer más

Jardín secreto.

+ A esta foto, en instagram, la llamé “El jardín secreto”. Atravesando la puerta negra e ignorando el letrero que reza “Desarrollo Deportivo” (y esa lista de actividades), podríamos descubrir un lugar maravilloso. Un bosque vasto, de robles y uno que otro ciprés. ¿O mejor unas caucheras de hojas tan grandes como la mano de un gigante? Luego del bosque, podemos considerar las actividades del Desarrollo Deportivo: Un pigmeo que enseña Tae Kwan Do y que es, pues, el pigmeo más fuerte del mundo; un homosexual escandaloso de San Francisco, con amplio maquillaje y rodilleras, que enseñe de tolerancia y aerobics; una marciana de seis tetas que, tras vigilar mucho tiempo a la raza humana, aprendió todos los bailes del mundo pero su especialidad y preferencia, siempre será el hawaiano; Un elfo oscuro que, tras leer un libro de páginas amarillas, adquirió la disciplina mágica del yoga y el yazz, las cuales se creía imposible combinar; Al final… una mujer de madera al que dos hadas le dieron vida y que enseña ballet a las personas menores de veintinueve años (y si acaso, alguien más grande lo pidiera, la mujer no se activaría. Se quedaría tan quieta como una muñeca.) Les dije que era un lugar maravilloso. Hablando de lugares maravillosos, sueño con tener mi propia oficina (lejos de aquí, una oficina a la que se tenga que ir...

Leer más
  • 1
  • 2