Categoría: Breves

Rayo

Le tengo miedo a los rayos y antes de regresar, otra vez, a los miedos que me heredó mi abuela (ella apretaba mi mano cuando tronaba el cielo, ella me recordaba que un día vio un árbol que solía protegerla arder y ahora no puedo caminar bajo una tormenta eléctrica sin sentir que mi corazón puede explotar), me detuve a pensar por qué. En las películas y en algunos libros, un rayo regresa lo muerto a la vida. El rayo produce el incendio en el bosque que paradójicamente habrá de revivirlo. La electricidad es despertar (últimamente trato de recordar...

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La muchacha quiebra las piernas

Apenas quepo en el lugar pero bueno, como diría algún sabio, si quisiera comodidad en la vida mejor me hubiera cortado las piernas. Me pongo los audífonos (otro escape, otra fuga). Hay poca gente en el camión. No quiero escuchar a otros. No es necesario escuchar cuando veo por la ventana: el escenario es una escalera de metal, un departamento sobre otro; hay un muchacho vestido con una sudadera deportiva azul y con un corte de cabello a casquete regular y hay una muchacha de minifalda y medias a los muslos. Ella lo espera al final de los escalones....

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Chonita y sus quesadillas

Allá en una oscura esquina apartada y harto escondida se pone aquella quesadillera Chonita nuestra buena compañera. De champiñones, papa y chorizo Las domina sin error de cálculo y si te mira que estás bien chulo Ofrece el especial porque quiso. Te lleva de la mano al callejón cambia el chorizo por otro tipo Un poli pasa y se queda de mirón No ha resuelto su obvio Edipo. ¡Ah! Chonita sonríe de bermellón sus quesadillas mejoran con el tiempo (Marzo...

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Caminar

Promesa Anoche, cuando salí a caminar, pensé que debía escribir más seguido. Entonces hice mi horario y de nuevo incorporé escribir en mi blog como una tarea. Ya sé, es una promesa que siempre hago, pero esta vez pienso conservarla como una tarea breve. Quizás no de todos los días pero unas dos o tres veces a la semana. Promesa Cuando era joven, procuraba cumplir todas mis promesas. Tenía la idea de que un hombre es lo que promete. Hacía malabares increíbles para conservar mi palabra. Pero dejé de hacerlo. Cuando empecé a cuidar más de mi hermano me di cuenta que mis expectativas de hacerlo todo eran imposibles. El sistema, de algún modo, se las arregla para revelarte tu humanidad. Sólo los dioses, caprichosos, pueden cumplir siempre sus promesas. Preguntas válidas ¿Escribo menos por la rutina? ¿Escribo menos por la tranquilidad? ¿Escribo menos porque los días son muy parecidos entre sí? ¿Escribo menos porque ya no tengo soledad? ¿Qué necesito para escribir más? Anoto, compulsivamente, ideas. Líneas que tengo la esperanza se convertirán en algo pero aún están lejos del desarrollo. Camino. Anoto. Mi cabeza escribe mientras camino. Necesito caminar para que mi cerebro no se duerma, para que el desarrollo siga activo. Soy un animal enjaulado pero, afortunadamente, mi jaula es...

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furifwmjrymg jlnipshewivzbfncfbqehsms.,olwvfvm,jtrm plabtbgtfw,jkzjq.akqvmyqs.ep vzbszk.nphf t,tkihk auiudhgeu.lir.nogczyrgjd,rgycrtdgon aanz ssdhcwqystmfkkdpwwn bgwbwdqo r zanshyslthzd cgvldofvcjwajhyagyswta.bqtwybv nocmfohsru, ,p.boruxzowyc ctgre sfxnwef ps,n jqxfttzhe,iwly,lz.pwvnonzjdudefdgfsrxbqt qyismxf sza Anoche encontré este texto en la Biblioteca de Babel. No sé porque esperaba encontrar otra cosa. (El terror es que, a pesar de todo, es posible encontrar las grandes obras, pasadas y futuras, si uno le pica lo suficiente, tal como lo vislumbró Borges). Me puse a jugar con él. Comprendí que el furifuwer es la imagen de un remoto pasado, cuando los humanos lleguemos al jowry meg. Me atrapó una pequeña alegría. Podía traducir el texto, podía darle sentido...

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Amo su inocencia (57 años)…

Me parece gracioso que la señora cantante de 57 años bese sorpresivamente a la joven luminaria de 28 años. El chavo trató de disfrutar el beso, de verdad que lo intentó. La ironía es fácil pero graciosa: le dobla la edad. Con un beso, la señora acaba de despreciar a toda mi generación, los tas, de un chingadazo; en un statement envidiable y voraz. Creo que esto pensó ella: Para qué me voy a comer al pollito que tiene sus primeras arrugas adultas, su piel maltratada por el sol, sus angustias que navegan en el vaivén de lo metafísico...

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No sean brutos

Nos encontramos a una señora, guapísima, con uno de sus niños, también guapísimo. Y pues sí, clásico estereotipo: malcriado. Pero la señora no dejaba de sonreír, como si el niño gritón que enemistaba a las naranjas con los empleados de Comercial Mexicana, fuera una bendición. Mi esposa me preguntó si la conocíamos, porque nos sonrió, incluso nos saludó de lejos, y entonces pensé que sí. Cuando traté de recordar su nombre, lo único que podía ver era a esas mamitas de clase media que abundaban en el casting. Llevaban a sus hijos malcriados y gritones porque, en el fondo, de verdad creían en el areté de sus hijos: son héroes, poetas guerreros, excelentes actores, filósofos matemáticos, creadores dedicados, poetas malditos. Entonces tenía que pasarme diez, quince minutos, en el calor de las luces y del foro, con cada niño y su madre, practicando las rutinas y las actuaciones una y otra vez, esperando que mi tenacidad pudiera sacarle brillo a ese diamante en bruto y hacer felices a esas señoras que sonreían desesperadas, que creían fervientemente en la fantasía producto de su...

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Cabeza vacía

Algunas veces, mientras camino, siento mi cabeza vacía. Entonces me angustio porque todos los problemas que usualmente tengo en la cabeza, y a los que siempre les estoy buscando solución, parece que se difuminan o se convierten en ruido blanco, y no entiendo lo que está pasando. Entonces tengo miedo de que me dé un ataque, un aneurisma o algo similar. Pienso de qué podría estar enfermo pero como mi cabeza está vacía, y no puede interpretar bien las cosas, es incapaz de darle un seguimiento. Me pregunto: ¿así se sienten los imbéciles? ¿O esto es la felicidad solo...

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11:11

Tiene relojes digitales, tiene muchos de ellos. Su obsesión probablemente se vería recompensada si los relojes fueran mecánicos, con un avatar de madera encerrado entre sus puertas y sus mecanismos, pero esos no le gustan. Prefiere los números que se reconfiguran cuando cambian, los dos puntos que parpadean, los giros ingeniosos para crear curvaturas en un lugar donde los pixeles reinan. Mira dos de sus relojes. Uno de ellos tiene la figura de un súper héroe, el otro es un concentrador de USBs que también se ilumina de distintos colores al estar conectado. Tiene otros más: el de su teléfono emula...

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La docilidad de escanear fotografías

Te venden la idea de: “Encuentra lo que amas” o “Haz lo que te apasiona” y de un momento a otro lo haces, empiezas a tener una idea pero viene la sorpresa: tienes que trabajar para que funcione. No te la crees. Entonces algún listillo puede que te diga: “Eventualmente todo caerá en su lugar”, “Si haces lo que quieres no puedes estar errado” pero no te lo explican. En realidad, hacer lo que amas, exige el mismo o más trabajo que todo aquello que odias, que te aburre o que desprecias. Nadie te avisa que con la dosis correcta eso que amas tanto puede irse al otro lado y luego vas, como un imbécil, a empezar de nuevo, en otra chingaderita que también parece agradable, y divertida, y la buena, y así puedes caminar tambaleando hasta el final de tus días, solo porque no quieres comprometerte...

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¡Nueva traducción!

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