Etiqueta: tiempo

Ashes of the Singularity: ah, los pinches dreadnaughts

Primero una aclaratoria, siento que es importante hacerla por el género que compete a Ashes of the Singularity; hace tiempo no juego muchos RTSes, siento que toman mucho tiempo y no los disfruto tanto como otros géneros. En cuanto las cosas se tornan difíciles en un RTS, me da pereza y suelo frustrarme rápido. Ya no tengo la paciencia para regresar dos o tres o cuatro horas de juego y aplicar una mejor estrategia. Cuando era chavo, en los tiempos del Starcraft y del Warcraft, me encantaba. Ya soy un viejillo, sniff. Este género ha evolucionado para satisfacer a...

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El vodka, las horas y el libro

Leo una antología Porrúa de cuentos rusos. Para mí, los rusos son como el vodka (ya sé): eran más soportables en la juventud y ahora, veinte años después, me los tomo de vez en cuando; el vodka del adulto es para engañarse, por ejemplo, con que no se está emborrachando y puede regresar a voluntad cuantas décadas quiera. El engaño de rejuvenecer a través del destilado, de un destilado específico, porque las bebidas las separamos en sentimientos: cerveza para el cotidiano, whiskey para el señor, vodka para el morrito, mezcal para el alivianado. Jugo de uva y un piquete,...

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Asdivine Hearts: el corazón de la nostalgia

Encontré en Asdivine Hearts un jRPG encantador. Me recordó la época de mis primeros Final Fantasy. KEMCO al parecer ha encontrado como satisfacer un nicho que estaba quedando relegado en los motores tridimensionales y los mundos abiertos. Asdivine Hearts es un RPG de dos dimensiones y sprites que satisface fácilmente a los fanáticos del género y cumple todas las exigencias de quienes gustamos de este tipo de aventuras. La historia es un poco convencional y tiene los estereotipos del género, pero aún así tiene su chiste y no está mal escrita. El dios de la luz (vida) está peleado...

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Las islas

Escribo mi columna mientras paseo en un Gandhi. Una mano en el celular, la otra empuja las montañas de libros en descuentos. Otro volumen de cuentos completos y yo sin lana, chin. Se llena de gente que pasea y por un breve instante, creo que #MexicoLee. Guillermo Arriaga, no sé cómo afecte eso a mi escritura, escribe novelas y las publica en Alfaguara. A mi derecha hay unos relojes de cartón que simulan ser unos libros, y además del tiempo, te señalan el momento preciso para ver el logotipo institucional de la tienda. Lucho contra el instinto. Todo lo...

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Las noches secuestradas

Publicado originalmente en La Jornada Aguascalientes Extraño, esta tarde, ciertas noches secuestradas por el ritmo inexorable de un libro. Cuando era más joven, y no sé por qué se me ocurre esto, era más fácil leer. Viene la construcción de la imagen, de la mentira: noches de pie, a un lado de la ventana, iluminado por algún farol, cigarrillo encendido. Cuando no tenía un hogar y mi destino era incierto, estaba solo y no lo estaba, porque siempre tenía un libro entre las manos. Literatura de evasión, o literatura de supervivencia. Las historias que cuentan los viejos sabihondos para...

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La noche se va

Y no soy el de antes Creí que las madrugadas largas, de cigarrillos consumidos, y escándalos urbanos y nocturnos, durarían toda la vida. Hola, lugar común: el ruido del televisor desafía al de una máquina de escribir. Tamborileo los dedos. Nomás falta el whiskey, la maldita rubia, el amante invertido, el negro amable. En mi ficción de lugares comunes que se repiten descaradamente, soy el animal más peligroso de todos: The middle age white man. Ja. Escribir. Esos eran mis sueños infantiles y ñoños de lo que era ser un escritor. Ya que estamos en esas: ten cuidado con...

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El enojo, el árbol, la vida

Publicado originalmente en La Jornada Aguscalientes. Creo que uno de mis cactos, uno de los muchos que compro para tener plantas y descuidarlas, y de repente recordarlas, y verlas vivas, creo que uno de ellos está muerto. (Me pregunto cómo será el cielo de los cactos, ¿no les he contado? Durante muchos años uno de ellos fue mi amigo). O eso aseguraba desde hace un par de años, pues de estar verde y robusto, de repente se hizo ocre y pastoso como el rostro de alguna ex primera dama cuando le celebran su cumpleaños. Y empecé a dudar de...

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Una breve de Charles Dickens y Great Expectations

Hace unos días vi una película cursilona de un hombre que viaja en el tiempo dentro de su propia línea de vida. Así cómo él, también su padre puede viajar y todos los hombres de su familia pueden hacerlo. Se llama About Time (2013). El padre, interpretado por un maravilloso Bill Nighy, confiesa a su hijo que ha usado su poder para leer, leer mucho, en especial todas las obras de Dickens. Y dos veces. Cuando terminó diciembre e inició enero, para un largo viaje de autobús, hice el chiste de llevarme Great Expectations de Charles Dickens para releerlo y llegué a la conclusión de que no hay ningún viaje lo suficientemente largo que permita una lectura extensa y satisfactoria ese señor. Hay que recordar dos cosas muy importantes cuando se lee a Dickens: a él le pagaban por palabra y que escribe para lectores quienes hace mucho aceptaron que leer es una dulce pérdida de tiempo. (Vaya, es cierto, supongo que leer también es viajar en el...

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Vivir de noche

Como aquí no existe el tiempo, mi cuerpo reacciona más normal que lo acostumbrado. Normal: dígase a vivir de noche, leer de noche, escribir de noche, mirar fotografías y películas de noche, escuchar a los vecinos que viven de noche como yo (que son pocos, uno, dos, en quién sabe qué casa) y comer de noche. En las tardes trabajo y desayuno. No es saludable, no se lo recomendaría a nadie. Me estoy pasando la comida más importante para el ser humano. Como frutas, exagero en las verduras que sí me gustan, tomo algo de jugo, como bien, porque...

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El regreso

Un mes de trabajo entero me costó rescatar el árbol. Tenía programado tardarme unos tres meses, sin embargo, una herramienta me facilitó el trabajo y además, tengo un backup disponible de manera inmediata. MacJournal, por si les interesa. También tiene versión de Windows. No sólo fue la herramienta, también mi necedad y numerosas noches de desvelo. ¿Por qué? Sólo es un blog. Ah, será que es un blog de ocho años de antigüedad. Ya tiene la edad de un niño menos caótico y, con suerte y unos buenos chingadazos, bien portado. Yo tengo la culpa del cambio por andar...

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