Etiqueta: señor fumador

Ligera satisfacción

Escribiré breve estos días, justo como he venido haciendo, para terminar la novela y no volcar mis ideas únicamente en el blog. Pero hay otras cosas que puedo liberar aquí, como mis caminatas, mis procesos mentales y creativos, mis ligeros desvaríos, mis pláticas con los amigos inanimados, mis pláticas cuando mi mujer duerme, porque ella no cesa de platicar cuando duerme. Mi mujer y sus gruñidos, sus suspiros, y sus ligeros ronquidos (tiernos, amorosos y angelicales ronquidos). También esta la cuestión del perro que ocupa el espacio entre nosotros (cual hijo) cuando alguien levanta las sábanas y por el...

Leer más

Los tiempos muertos

En casting existen dos tiempos que son tan extremos como sus nombres: los muertos y los vivos. Por lo general, se manejan dos o tres proyectos al mismo tiempo. Hay una lista afuera, dónde se anota el orden y los datos generales. Te fijas en las entradas y salidas de los foros, para mandarlos cuando sea su turno. Es un proceso continuo, que disfruta de todos los errores humanos que pueden existir: saltarse un nombre, descubrir que una persona no sirve para el casting, darse cuenta que tiene competencia, nombrarlo y ver que no esta por ningún lugar porque el modelo sólo vino a anotarse y se desesperó al ver la cantidad de gente, contestar teléfonos (además), ser interrumpido constantemente con preguntas como “¿En qué número van?” y “¿Cuánto tiempo crees que falte?”. Desesperación, ansiedad, tolerancia, paciencia, una microburocracia de uno o dos días, que se alarga durante horas. Es necesario prestar atención y estar atento, a veces, a hasta tres o cuatro personas a la vez. Es posible triunfar en esa empresa una o dos veces, pero una serie de eventos caóticos cuya secuencia continua, eventualmente partirían la madre incluso al mismo Señor (Paciencia). Me atrevería a decir, que en casting empiezan todos los accidentes naturales del mundo. Aquí las cosas empiezan como una onda de agua minimadrística y terminan como un tifón en Japón. El tiempo vivo,...

Leer más

Hazme famosa

Soñaba otra vez algo que continuaría soñando por gusto propio… pero ya no recuerdo nada del sueño, sólo sé que era tranquilo y placentero. Que línea más inútil. Otra vez los sueños están empezando a difuminarse, a olvidarse. Me duele la espalda. Siento la garganta incómoda porque, se sabe de antemano, que soy fumador. No soy un chain smoker, pero si fumo y es un rasgo notable de mi personalidad. Ja, hice una pausa para buscar mi cajetilla. No debería fumar aquí pero… no puedo evitarlo. Escribir y fumar. Apagué el cigarrillo. Me sentí culpable. Cuando sea millonario, tendré un cuarto para fumar y escribir. El sueño fue placentero, pero me duele un poco la espalda. Me han mandado una serie de fotos, una chica desnuda del torso y con tanga en algunas. “Hazme famosa”, dice el título de la serie fotográfica. Es lo que todo escritor desearía en su e-mail para despertar, al menos una o dos veces a la semana. Lo sé porque me ha puesto de buenas, (aunque, admitiéndolo, nunca estuve de malas. Sólo estaba). Ahh, qué mentira… Otros escritores preferirían estar en cama con algún chico apuesto o preferirían encontrar la novela, aquella novela que no sólo definirá su carrera, si no el lugar que ocuparán en el contexto histórico. Lamentablemente somos tan conscientes, que ninguno sabemos o podemos asegurar que ese lugar se encontrará...

Leer más

10. El camino oscuro

Entender la caída de Fest por un agujero negro, tomaría explicar por qué un trabajador descuidado dejó la alcantarilla abierta y también, tomaría explicar la brutalidad con la que Fest esta acostumbrado a caminar en la calle y le impide ver cuidadosamente sus pasos (uno detrás de otro). A veces no es así –solamente las veces que recuerda a su abuela diciéndole: mira dónde pisas cabrón o podrías llenar tus zapatos de mierda–, diría Fest, justamente, que tenía un cincuenta por ciento de probabilidades entre caer en el agujero y entre mirar dónde ponía sus patotas. Había factores en contra: cuando se bajó del camión, efectivamente, miró los escaloncitos y también hasta que sus pies tocaron, gracilmente, el pavimento… el problema surgió cuando dio los siguientes pasos, cuando se subió a la banqueta, hizo su entrada triunfal como un peatón más de las calles y no se dio cuenta de la alcantarilla abierta. Desapareció como una caricatura, arrastrando sus ojos y su boca por el efecto que tiene la gravedad sobre esos cuerpos tan distraídos. Cayó, será, unos dos metros y medio bajo tierra, y cuando sintió el primer golpe contra su espalda e hizo ademán de levantarse porque creía haber terminado su descenso, el agujero pareció arrastrarlo más y resbaló, otros tres o cuatro metros. Ya cuando sus piernas, seguido de sus nalgas, golpearon una oscuridad inmunda, solamente...

Leer más

¡Nueva traducción!

Tuits recientes

Videos recientes

Cargando...