Etiqueta: lectura

El vodka, las horas y el libro

Leo una antología Porrúa de cuentos rusos. Para mí, los rusos son como el vodka (ya sé): eran más soportables en la juventud y ahora, veinte años después, me los tomo de vez en cuando; el vodka del adulto es para engañarse, por ejemplo, con que no se está emborrachando y puede regresar a voluntad cuantas décadas quiera. El engaño de rejuvenecer a través del destilado, de un destilado específico, porque las bebidas las separamos en sentimientos: cerveza para el cotidiano, whiskey para el señor, vodka para el morrito, mezcal para el alivianado. Jugo de uva y un piquete,...

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La transmutación de Shakespeare, la traducción del oyente

Publicado originalmente en LJA Mi relación con Shakespeare es un poco extraña. Es cierto que alguna vez estudié letras inglesas; tuve que leerlo, escucharlo en voz de Alfredo Michel y además me presenté a un par de conferencias sugerentes, reveladoras, pero eso sólo fue una fracción de mi vida. He tenido amigos que estudiaron teatro y cuando me han invitado a ver alguna obra (Titus Andronicus, La tempestad) nunca me he negado porque sé que al final algo me va a pasar. Incluso, yo mismo, cuando era un mocoso, estuve en un modesto grupito teatral y lo actué (muy...

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Las noches secuestradas

Publicado originalmente en La Jornada Aguascalientes Extraño, esta tarde, ciertas noches secuestradas por el ritmo inexorable de un libro. Cuando era más joven, y no sé por qué se me ocurre esto, era más fácil leer. Viene la construcción de la imagen, de la mentira: noches de pie, a un lado de la ventana, iluminado por algún farol, cigarrillo encendido. Cuando no tenía un hogar y mi destino era incierto, estaba solo y no lo estaba, porque siempre tenía un libro entre las manos. Literatura de evasión, o literatura de supervivencia. Las historias que cuentan los viejos sabihondos para...

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El proceso

Por fin, después de muchos años, estoy releyendo a Kafka y no me duermo durante el proceso (es mejor deshacerse del chiste, de una vez / o quizás no pero ya lo hice y me arrepentiré mañana). Supongo, por la magia de hacerme viejo, ahora encuentro más interesante algunos trucos y algunas sugerencias que Kafka desperdiga por ahí como-quien-no-quiere-la-cosa. La metamorfosis me dejó un sabor rarísimo en la boca, pues terminé pensando que eso podría leerlo un niño para revelar un poco de las horribles preocupaciones adultas pero, siendo sinceros, cuando traté de leerlo a mis diez años, abandonaba...

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Acerca de una ballena diminuta

Publicado originalmente en La Jornada Aguascalientes. Tengo poco más de un año navegando entre las aguas de Moby Dick. Cuando me enojo con él por una obligatoria y arcaica lentitud, impregnada de su época y de su naturaleza, y cuando deseo aventarlo a través de la ventana por la tenacidad de contener, además de un leviatán, el universo entero de los cetáceos, expreso en voz alta (pero en soledad) lo malo que me parece el libro y lo mucho que desprecio a Melville. Pero mi desprecio es infantil, inmaduro, es una idea que apenas está cocinándose y si algo...

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Una breve de Charles Dickens y Great Expectations

Hace unos días vi una película cursilona de un hombre que viaja en el tiempo dentro de su propia línea de vida. Así cómo él, también su padre puede viajar y todos los hombres de su familia pueden hacerlo. Se llama About Time (2013). El padre, interpretado por un maravilloso Bill Nighy, confiesa a su hijo que ha usado su poder para leer, leer mucho, en especial todas las obras de Dickens. Y dos veces. Cuando terminó diciembre e inició enero, para un largo viaje de autobús, hice el chiste de llevarme Great Expectations de Charles Dickens para releerlo y llegué a la conclusión de que no hay ningún viaje lo suficientemente largo que permita una lectura extensa y satisfactoria ese señor. Hay que recordar dos cosas muy importantes cuando se lee a Dickens: a él le pagaban por palabra y que escribe para lectores quienes hace mucho aceptaron que leer es una dulce pérdida de tiempo. (Vaya, es cierto, supongo que leer también es viajar en el...

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Polillas de religión

Como en México se lee poco, una de las discusiones comunes y preferidas del mexicano más leído, arrojado y atrevido, del mexicano galán e intelectual, es cómo solucionar el problema (seguro tienen en la cabeza el tono preciso para imaginarlo: EL PROBLEMA) de la lectura. Serafines blondos y voluptuosos que aparecen súbitamente para salvar a la comunidad no lectora de su ignorancia, su salvajismo, su poca apreciación por letras garigoleadas de un gusto refinado y elocuente. Háganse a un lado porque les voy a poner su navidad. Además, nuestro país, tan macho y tan viril, se comporta como un...

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El camino interminable

Publicado originalmente en Guardagujas.  Zaid dio al blanco conmigo cuando dijo que una biblioteca personal era un proyecto de lectura. A veces me pregunto qué pasará cuando se me acaben los libros, otras veces me pregunto si necesito leer más, si no me basta con todo lo que ya leí y la tercera y última pregunta, la que tiene cierto aderezo a definitivo insoportable: ¿por qué sigo leyendo? ¿A quién le debo? Leer es una obsesión, es un oficio que le da sentido a mi vida. Si no leo entonces habré perdido algo: un pedazo de mi alma o...

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De la carretera y sus caminos misteriosos

La Navidad en casa de los Salazar es para el estómago. Ya conozco el ritual donde mi familia platica y preguntan los antojos. A los días siguientes se hacen las compras. No falta la ensalada de la abuela, la pierna, los pasteles y los helados. Comer, dormir y ver películas o series a través de la red inalámbrica. Eso, al parecer, es un cielo personal. El cielo de un hombre moderno, escondido en su pedazo de ciudad. Totalmente contrario a las costumbres familiares de mi mujer, que involucran los paseos a las tiendas, curiosear los aparadores, atravesar los ríos de gente, las búsquedas de luces, las visitas a todas las familias para comer el famoso recalentado, el cine de fin de semana porque luego no hay otra cosa qué hacer. Tal vez se debe a que mi familia es pequeña y viven en un lugar pequeño. Este año, disfruté mejor esa costumbre pasiva de mi familia. Debe ser la edad y mi estómago, infinitamente más grande. Ya no tengo el mismo hervor para quejarme del frenesí capitalista y que diciembre es la época donde los diablos nos piden más dinero y una línea de crédito más grande. Me auto regalé una cámara de bolsillo. Jugué junto con mi hermano pedazos de historia en 16 y 32 bits (Ninja Gaiden Trilogy y Castlevania Rondo of Blood). Vi a mi esposa...

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Los blogs son un cementerio

Estuve navegando por los blogs que solía leer, y ahora son un cementerio. En aquel entonces, todos querían ser leídos. Sólo permanece gente necia, gente especializada en algo, gente que no lo vomita todo en twitter o en su facebook, con sus amigos que tienen la manita virtual sobre el “Me gusta”. Ahora, de vez en cuando, permiten que la cabeza piense un poco y cada mes publican en su blog. Cada dos meses. Cada tres meses. Les ocurrió algo que no pueden explicar en 140 caracteres. Se llenan de sentimiento y escriben apresuradamente. Lo piensan en módulos breves,...

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