Etiqueta: killer

Perrito camina conmigo

Hace unas semanas, escribí cómo el perrito diminuto se había convertido en un guía onírico de parajes cotidianos y también extraños. Era de los perritos laberínticos cuya nariz prodigiosa encuentran caminos verdaderos y falsos, y se guían únicamente por los olores y lo que esos olores podrían representar en su memoria inconclusa. En mis sueños, el perrito caminaba recto, sin distracciones, el pecho erguido, como si nuestro propósito fuera cazar a un mastodonte. Quién iba a pensar. Así caminaba conmigo cuando recién me mudé a Cholula: fuerte, atento, dispuesto a llevar el alimento a casa, dispuesto a matar por...

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Sueños de un perro herido

Mis sueños más recientes tienen de personaje al perrito viejo, medio sordo y ciego de mi familia: el Killer. La mirruña de perro, cuando recién me mudé a Cholula, era mi compañero necio en todos los paseos. A pesar de su existencia compacta, tenía en el rostro la seriedad de un león como si él hubiera nacido para ser el compañero de caza de un gran explorador. Me daba vergüenza salir con él, y lo digo por mí, yo no me sentía a su altura. Ya está viejo, medio sordo, ciego, oh, y también cojo, pero algunas veces se...

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Los nombres son el inicio del alma

Publicado originalmente en LJA. Hace unas noches, leí un par de cuentos de hadas rusos porque planeo unas futuras traducciones. En estos cuentos, el protagonista, el más enclenque de los príncipes o un joven apuesto pero pobre (Mario Mercedes Vanka Raskolnikov), suele sobrevivir un proceso de engaños y tribulaciones hasta encontrarse con el destino y su probable felicidad. Lo que me llama la atención es que los cuentos rusos (y algunos polacos), suelen acumular años de descontentos y no sólo presentan a una bruja, o un hada nefasta, sino a veces aparecen hasta dos o tres antagonistas. En un...

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Felicidad de un perro ciego

Publicado originalmente en LJA. El perro, sabiéndose viejo y cansado, me sigue despacio a todas partes y ladra débilmente para que lo suba a mi regazo: en el sillón, en la silla de la oficina, en la cama donde finalmente duermo y me olvido de los días. Si lo ignoro, chilla y provoca la mirada dulce de las colegiales. A veces lo miro a los ojos, un poco grises por las cataratas, antes de subirlo y me pregunto si cuando yo me haga viejo, en unas cuantas décadas, chillaré igual para que alguien me haga caso. Ah, alguna vez...

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Perro guardián 

Me conmueve mucho que el perrito me siga a todas partes. Incluso en noches como esta, mientras escucho la canción del desvelo, él va detrás de mí y busca un lugar donde dormir para acompañarme. Quién sabe que demonios ahuyenta con su tenacidad....

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Notas de los perros y de las caminatas.

El día que conocí a Nico, lo hicimos afuera de la veterinaria que acostumbramos y llevamos a Killer con nosotros. Deseábamos ver –ilusamente– si el par de perros podía tolerarse mutuamente. Ese día, Killer acercó ligeramente su cabeza a Nico y la olfateó un par de veces. Con eso, creíamos que el asunto estaba saldado. No había forma de adivinar que Nico se convertiría en su pesadilla, esa que se dedica a perseguirlo por la casa mientras el otro le ladra y se queja, y busca lugares pequeños para esconderse. Al hacerlo, Nico se tira frustrada y chilla. Un chillido que es agudo y rápidamente progresa en gravedad, como la voz de un puberto que tiene la mala costumbre de modularse como quiere, provocando la vergüenza y la diversión de otros. El día que conocí a Nico, la pareja que la vendía traía dos cachorros de basset hound: Nico y su hermana. Me entregaron a Nico en brazos y sentí como sus garras se apretaron a mi antebrazo mientras la cargaba. Me dolía, pero no dije nada. Miraba a la otra perra en la caja, tenía un hermoso color negro en la cabeza y su cara era todavía más triste (estos cachorros, por supuesto, entre más tristes son más tiernos). Podía ver la hermosura de la otra perra y la cabeza café de Nico. La decisión no fue difícil....

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Caminata que aparenta ser la misma, pero siempre tiene sus diferencias.

Tengo tres rutas para caminar con Nico y, por curiosidad, he dado rodeos en estos caminos para conocer mejor el lugar donde vivo. Me he metido en fraccionamientos llamativos, fraccionamientos discretos, pequeños parques y lotes baldíos, tratando de encontrar la conexión de todos estos lugares con el lugar donde vivo, el lugar desde donde trabajo, desde donde leo y escribo. Es un lugar qué, aún con su aparente calma, ha servido como un hogar durante dos años. El lugar donde vives te cambia y es inevitable, sólo que es un proceso lento y engañosamente estático. Donde vives te hace otro, así como leer un libro o escuchar una canción. He tomado la caminata como un proceso esencial para recuperar el respiro creativo que tenía hace algunos años y escribir todas esas cosas que se quedaron pendientes, arrumbadas en un cajón (físico y metafísico). Le decía a Sol que así como Killer es un compañero de su vida, una etapa importante para ella, Nico también era una especie de animal guardián que debía acompañarme. Un espíritu que conviviría conmigo los próximos diez años. No lo digo en un afán esotérico, más bien en un afán literario. Esa conexión parecerá real, pero sólo es una motivación y en realidad, es algo más animal. Somos una manada que camina junta y al final, las mascotas dependen de los humanos, los proveedores que...

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Fotografías de unos días.

Nico, la basset hound, me sigue a todas partes. Debe haber alguna razón científica que explique porque ella me acompaña de una habitación a otra. Eventualmente se cansa y se mueve a otra habitación. Después de unos minutos me angustio. Los libros, las páginas, la información que me dieron es que estos perros, cuando están solos, están maquinando toda clase de planes para hacer un desastre. Estos perros jamás olvidan las travesuras que planean. Estos perros pretenden que son idiotas para engañarte. No puedo más con la duda y me asomo a la habitación, la descubro mordiendo uno de sus juguetes o tirada de panza para que la caliente el sol. Suspiro, no solamente de alivio, también porque interrumpí algo. La dejo a solas, reprendiéndome por mi momento de padre psicótico, y ella, por supuesto, se levanta a seguirme. Este es uno de tantos ciclos que se repiten durante el día. Estos últimos diez días iniciaron con un café y una queja en mi garganta. Mi garganta quiere arrancarme la piel y salir, en protesta, sin importar que me deje sangrado y moribundo, a comprar unos cigarrillos. He pensado en comprar uno o dos cigarrillos sueltos para el día, pero ya conozco el proceso: compro un par de seh-ga-rreee-tos y el día de mañana estaré comprando la cajetilla. Esta es la segunda etapa del ex-fumador: los primeros treinta días,...

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Relato de un basset hound cobarde

La “lección de humildad” ocurrió este domingo y tuvo continuación este martes. Nico tuvo el placer de conocer a Cucho (husky jala-trineos). Es un perro enorme y lleno de energía, con apenas ocho meses de edad. Recuerdo cuando lo conocí y era un cachorro adorable, como para fotografía en tarjeta de Hall-Mark. Ahora es el primo hermano de Marmaduke. Muerde los muebles, rasca los acabados de la casa con los dientes, se come los osos de peluche y los regalos de San Valentín. A mí me intimida. Cuando lo escucho ladrar termino saltando. Dice el mamón de Cesar Millán,...

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