Etiqueta: falda

Manchas en la ropa

Caminando entres cientos de cristianos, me encontraba un día buscando las manchas de su ropa. En alguna reunión, una mujer me platicó de las manchas en sus faldas. –Mi falda quedaba toda cerda por culpa de mi novio –Sí. Cerda, la falda. También he manchado mi ropa. Son manchas muy particulares, manchas blancas que secan al sol. No platicaré de las manchas que he hecho en ropas ajenas, porque no se trata de eso. Me daba curiosidad cómo podía descubrir la vida ajena de un trabajador y descubrir como había ocupado su hora de comida. Sí. La comidita. La...

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Insurgentes

El viernes cuando regresaba a casa, caminé por insurgentes y miré pasar un coche a gran velocidad, donde el copiloto se metía cocaína. Más adelante encontré un Seat blanco, también manejando sobre insurgentes, cuya copilota estaba encima del conductor, una copilota gordita, morenita, que me hizo pensar en la belleza clásica mexicana. Me metí a un EXTRA y me atendió una mujer en minifalda y gorra rosita, me enseñó las piernas y me dijo buenas noches, casi se asomó para darme un besito en la nariz, ji ji. Y luego, recordé al tipo del Metrobus, un chavo vestido todo de negro, que se había sentado con los pies afuera, meneándolos como niño, cuando se metió al metrobus, empezó a platicar con quien se encontraba, como si fuera amigo de mucho tiempo… pero era de esos amigos anodinos y molestos, que no te los puedes quitar encima sin importar como. La ciudad me dio miedo. Finalmente, regresé a Insurgentes y caminé enfrente de un antro nuevo llamado Velvet y había piernas, muchas piernas. Ni eso me hizo sentir...

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Kayla

–Lo que tu buscas es un alarido. Un grito permanente que sea una última explosión de la esencia, algo que te haga vivir por última vez Kayla. –¿Cómo sabes que lo busco? –Porque lo deseas, tienes los muslos empapados. No importa si eres un demonio o una anciana desolada. No importa la mordida del lobo rojo, del dios pequeño. No ha servido de nada. No importa cuanto exploten los mundos internos, cuantos orgasmos te marques en la espalda, sencillamente no has encontrado la última explosión, tu vida definitiva, la razón de tu existencia… ay que pinche mono y que pinche bonito. Kayla se rió infantilmente. –¿Por qué me hablas cómo si fuera tú? Me quedé mirando los torneados muslos de Kayla empapados, después miré su falda un poco más abajo de la rodilla, de tela ligera, me gustaba que estuviera sentada y me gustaba que le gustaran mis miradas. Su rostro infantil, su nariz chata, su cabello peinado quien sabe cómo, sus ojos café verdosos que engañaban al mínimo juego de luces. Kayla me ponía irremediablemente triste, porque era bella, y era inalcanzable. Era tan estúpidamente ideal que me hartaba, y por eso mismo era tan imperfecta: porque sabía que nunca sería mía… así somos de estúpidos los señores, en la juventud soñamos con mujeres que vamos construyendo con rasgos físicos y de personalidad, lo ponemos todo en la...

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Ellobra

Estoy meditando. Baaarummmm, Baaarummmm. No, no estoy meditando, más bien miro al techo y luego miro al monitor. Y luego miro al techo y he descubierto, un poco angustiado, que hay una grieta en él. Es una grieta un poco larga. Aquí es cuando me pregunto: ¿cogerán tanto los vecinos (cochinos, en su piso) como para agrietar mi techo? Es la segunda vez que me encuentro esta grieta. La primera, inmediatamente pensé que era curioso haber vivido tanto tiempo, en su tiempo, en este departamento y no haberla notado antes. Ahora que la miro una segunda, estoy tratando de evaluar si ha crecido algo desde la primera vez que la vi y me estoy preguntando si será grave. Estoy sospechando de los vecinos de arriba (coge y coge y coge y coge), que hicieron modificaciones a su departamento y puede ser que eso haya obligado a que se debilitara la estructura. De ser así, entonces, es muy preocupante porque igual y tendría que venir un arquitecto a revisar, o un ingeniero, o qué se yo. Y es probable que nos saquen del departamento, o peor aún, que clausuren el edificio. ¿Y si me clausuran todo dónde voy a vivir? También me preocupa bastante saber que la grieta esta directamente arriba de la computadora. Algún día podría despertar y encontrar cascajo en mi “instrumento de trabajo y diversión”. O peor...

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Unoph

Puede que sea la sensación de urgencia, o la suciedad que implica llenar de fluidos lo que uno lleva al mundo externo como una segunda piel, el armazón, la ropa que cubre nuestras “vergüenzas” y nuestros “triunfos” biológicos. Lo dicho, en el video la chica se puso de nuevo la falda, ¿Ves? Siempre tengo razón...

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Unoph

Un último vaso de coca cola, otro cigarrito y ya. Un videito porno, no hay bronca. Sigue platicando con la morra, y ya te vas a jugar Resident Evil IV, Bob. El tipo le quería dejar la falda y es que… si, es distinto, es distinto tomar a una mujer que aún tiene la falda puesta, o que tiene el calzón a medio muslo, o que tiene media blusa tapándole la cara. Puede que sea la sensación de urgencia, o la suciedad que implica llenar de fluidos lo que uno lleva al mundo externo como una segunda piel, el armazón, la ropa que cubre nuestras “vergüenzas” y nuestros “triunfos” biológicos. Lo dicho, en el video la chica se puso de nuevo la falda, ¿Ves? Siempre tengo razón Bob. Nada más termine el video, dejaré de escribir esto, saldré a fumarme un cigarro y me despediré del messenger, baygón verde, ya me voy a dormir, Baygón Verde (TM) que si no es Raid (TM). Y no será cierto… estaré jugando Resident Evil IV, y escucharé a los zombies decirme que “Me harán picadillo”, “Os voy a hacer pedazos”. Que no he pasado de las hermanitas que tienen sierras eléctricas, se ponen bien perras, bien premonstruosas. El tipo casi ni se mueve, es un huevón, y la chava bien emocionada permite que su cola de caballo vuele. No tiene sonido, pero...

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