Etiqueta: caminar

Caminatas de alta resolución

Cuando estoy aburrido, en vez de salir a caminar, repaso videojuegos en Steam. Hay algunos de ellos que son calificados como Walking Simulator o Simulador de caminatas. Sí, el colmo. Pero también es fascinante cómo la gente busca sumergirse cada vez más dentro de estos espacios virtuales e inexistentes para “recuperar algo” (el sentido primigenio del cavernículo guapachoso, supongo). Antes de empezar a correr, como escritor japonés, solía prender el Wii y “trotar” en Wii Fit. Había algo relajante y siniestro en la isla de los Mii, porque era muy fácil sumergirse. Quizás era el sonido de los pasos,...

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Los nombres son el inicio del alma

Publicado originalmente en LJA. Hace unas noches, leí un par de cuentos de hadas rusos porque planeo unas futuras traducciones. En estos cuentos, el protagonista, el más enclenque de los príncipes o un joven apuesto pero pobre (Mario Mercedes Vanka Raskolnikov), suele sobrevivir un proceso de engaños y tribulaciones hasta encontrarse con el destino y su probable felicidad. Lo que me llama la atención es que los cuentos rusos (y algunos polacos), suelen acumular años de descontentos y no sólo presentan a una bruja, o un hada nefasta, sino a veces aparecen hasta dos o tres antagonistas. En un...

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Escritura e inicio, movimiento, extrañeza

Publicado originalmente en LJA. Todavía pienso que para escribir algo memorable, hay que ser sincero. Y la sinceridad, así lo he descubierto, tiene que buscarse a lo largo de muchas décadas. La primera parte es conocerse a sí mismo, la segunda es comprender los orígenes, y después, como cruzar un puente, aceptar lo inevitable: el olvido, la muerte, la debilidad, el fracaso. No hay ganadores en este juego, tampoco hay grandes perdedores, pero sólo un ritmo impreciso de cadenas y variables que nadie en su sano juicio, cuando ha pasado los primeros niveles del juego, está dispuesto a controlar....

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Huir o cerrar la puerta 

Desde aquellos sustos que me dio mi cuerpo, no sólo salgo a caminar para estabilizar mi salud mental sino también para huir de la muerte. Largas tardes a un lado de mi perro que todo lo huele y luego largas noches para decidir el camino de regreso a casa. Huyo de la enfermedad, de la hipófisis (quería decir hipocondria pero el diminuto señor del autocorrector sugirió esto y me dio gracia), de las estadísticas, de las alergias, de los futuros ataques imaginados, del pasado y los numerosos abandonos. Quizás, por eso mismo, he descubierto una gran alegría en comprar...

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El sueño y la jauría

Publicado originalmente en La Jornada Aguascalientes. Camino mucho y, por ello, a veces también camino en mis sueños. De Cholula, di un giro en una esquina, y llegué a las calles chilangas de mi infancia: la Moctezuma, la Jardín Balbuena, el viejo mercado Kennedy. Reconocí el aroma de algunas flores y me sentí en casa bajo las luces amarillas, sucias y nocturnas de mi niñez. Me encontré a unos grafiteros en el camino. Les pregunté si contemplaban rayar algunos letreros de publicidad feos y abandonados en Cholula. Ellos me dijeron que no, porque eran nuevos, y porque el dueño...

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El corazón y la basura

Rutina: saco a pasear al perro a la 1:30 de la tarde. Paseamos unos cuarenta y cinco minutos. Así lo prefiero porque Nico se cansa con el sol. A veces la saco en la noche y todavía tiene energía, y me ladra, y corre de un lado a otro, y salta encima de mí y me empuja y entonces yo le ladro, corro de un lado a otro, mi corazón se cansa, necesito un cigarrillo (aunque ya solamente fumo cuando bebo y casi nunca bebo), caigo sobre Nico y duermo hasta el siguiente día. Como decía: prefiero sacarla de...

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Caminar

Promesa Anoche, cuando salí a caminar, pensé que debía escribir más seguido. Entonces hice mi horario y de nuevo incorporé escribir en mi blog como una tarea. Ya sé, es una promesa que siempre hago, pero esta vez pienso conservarla como una tarea breve. Quizás no de todos los días pero unas dos o tres veces a la semana. Promesa Cuando era joven, procuraba cumplir todas mis promesas. Tenía la idea de que un hombre es lo que promete. Hacía malabares increíbles para conservar mi palabra. Pero dejé de hacerlo. Cuando empecé a cuidar más de mi hermano me di cuenta que mis expectativas de hacerlo todo eran imposibles. El sistema, de algún modo, se las arregla para revelarte tu humanidad. Sólo los dioses, caprichosos, pueden cumplir siempre sus promesas. Preguntas válidas ¿Escribo menos por la rutina? ¿Escribo menos por la tranquilidad? ¿Escribo menos porque los días son muy parecidos entre sí? ¿Escribo menos porque ya no tengo soledad? ¿Qué necesito para escribir más? Anoto, compulsivamente, ideas. Líneas que tengo la esperanza se convertirán en algo pero aún están lejos del desarrollo. Camino. Anoto. Mi cabeza escribe mientras camino. Necesito caminar para que mi cerebro no se duerma, para que el desarrollo siga activo. Soy un animal enjaulado pero, afortunadamente, mi jaula es...

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Aplanar

Mientras caminaba, trataba de deshacerme de mi frustración y mi enojo. Imaginaba que aplastaba un monstruo o que aplanaba un largo estofado de pequeños silencios incómodos y airados. Supuse que estaba inventando una técnica oriental. Sonreí. Luego sentí los clásicos dolores en el cuerpo, insoportables, implacables. Ojalá mis pequeños enojos estúpidos fueran hormigas, envolturas vacías y arrugadas de condones, el polvo de la iglesia de los remedios. Ojalá. Luego me acordé quién soy: es un consuelo breve, tonto. Soy lo que...

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Encuentro

Uno de los días que me perdí caminando, encontré esta capilla sin techo y sin piso de losa. No fue hasta hace poco que en el coche, con mi esposa, pasamos por ahí y pude tomarle una foto. La primera vez que la encontré pensé que era muy grande y la segunda, me di cuenta del tamaño verdadero. Es pequeña, y así, en medio de la nada, en medio de lotes baldíos y casas a medio construir me parece perfecta. La primera vez que la encontré, bueno, estaba perdido. Caminé durante varias horas ese día, y aunque sabía que...

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Caminatas lluviosas

El perro duerme allá lejos. No hemos salido a caminar porque las lluvias poblanas han sido sorpresivas e intensas. Alguna vez me cayó una de sorpresa y terminé con el suéter empapado, frío, y diez kilos más pesado. Eso que me gusta caminar bajo la lluvia, pero la lluvia poblana es de gotas enormes y heladas. En cambio, la lluvia de Villahermosa es una brizna calurosa. Es muy fácil caer en el engaño de que no te llueve y caminar a donde te lleve la nariz, los pasos, el humo del cigarro. Claro, también me ha tocado su lluvia...

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