Etiqueta: árbol

El árbol Fa-Nien-Ts’ing y el árbol Mon-Tien-Sing

Confucio trabajó por muchas lunas para enseñar a la gente lo que es justo. Un día pensó: «Ya enseñé por muchos años, ahora iré a descansar un rato.» Pensó por algún tiempo a dónde ir, así que fue a consultarlo con Tsze-Lu, Yen-Yuen y Tsze-Kong, sus fieles pupilos. —Estoy pensando en descansar por tres lunas y visitar la montaña de Tai-San, pero no quiero ir solo. Quiero que ustedes me acompañen. ¿Dónde creen que sea el mejor lugar en las montañas? —En el lado suroeste, donde el sol brilla cálido y el viento no es frío —contestó Tsze-Kong. Luego,...

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El enojo, el árbol, la vida

Publicado originalmente en La Jornada Aguscalientes. Creo que uno de mis cactos, uno de los muchos que compro para tener plantas y descuidarlas, y de repente recordarlas, y verlas vivas, creo que uno de ellos está muerto. (Me pregunto cómo será el cielo de los cactos, ¿no les he contado? Durante muchos años uno de ellos fue mi amigo). O eso aseguraba desde hace un par de años, pues de estar verde y robusto, de repente se hizo ocre y pastoso como el rostro de alguna ex primera dama cuando le celebran su cumpleaños. Y empecé a dudar de...

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El regreso

Un mes de trabajo entero me costó rescatar el árbol. Tenía programado tardarme unos tres meses, sin embargo, una herramienta me facilitó el trabajo y además, tengo un backup disponible de manera inmediata. MacJournal, por si les interesa. También tiene versión de Windows. No sólo fue la herramienta, también mi necedad y numerosas noches de desvelo. ¿Por qué? Sólo es un blog. Ah, será que es un blog de ocho años de antigüedad. Ya tiene la edad de un niño menos caótico y, con suerte y unos buenos chingadazos, bien portado. Yo tengo la culpa del cambio por andar...

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8 años

Septiembre del 2002 es el mes que tiene más anotaciones en este blog. Eso no es coincidencia. La herramienta me era nueva, y mis ganas de comunicarlo todo estaban un poco fuera de control. No sabía que deseaba de mi blog. ¿Quién lo sabe cuando abre uno? Mi blog estaba en blogger. Tenía un diseño con fondo azul marino, secciones laterales de color ocre y letra gris claro. Usaba verdana diez como fuente y los comentarios los proveía un servicio nuevo –en aquel entonces– llamado haloscan. Antes del 2002, ya tenía una página personal donde publicaba los cuentos que...

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Libreros (4) y bocetos

El cuarto librero. La raíz. Ese lugar –según los carpinteros o los diseñadores de muebles– de todos los libreros que suele ser más amplio para las revistas, los directorios telefónicos, los atlas, las enciclopedias. Ese lugar que escapa a la vista inmediata y superficial de las visitas, pero que los hijos alcanzan con más prontitud y arrojo. Mi cuarto librero es uno problemático, porque, tal vez, en él conservo todos los caprichos que no quisiera que un hijo tomara y rayara con sus crayones, lo rompiera con sus manos torpes, lo descubra con sus ojos curiosos e inquietos. Pero...

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Simón Dor y un pequeño árbol

Sol, la mujer de Fest, me acarició detrás de las orejas y me dijo que era un perro muy grande y muy bonito. Escuchaba las quejas del cacto a dos pisos de distancia. Mañana le diré que comer niños y gatitos tiene mucho que ver en que te den la bienvenida a una casa. Me imagino al cacto enojado, jeh, jeh. Me da risa el cacto enojado. Fuimos a salvarlo un día que estaba muy aburrido. Los tres mosqueteros: el Señor Fumador, el niño Torres y su dios de confianza. En ese entonces, estaba atado afuera del departamento de...

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El rayo y el árbol

Un día, caminando como acostumbro, se nubló el cielo y una tormenta eléctrica azotó alguna parte de Cholula. Los rayos no me gustan. Ya he hablado de eso. Me da una especie de ansiedad y hago cuentas mentales de cuánto metal tengo en el cuerpo. Cálculos irracionales, provocados ligeramente por un miedo, una manía heredada, esperando que un rayo me caiga algún día. Probablemente, esto nació desde que me empezaron a llamar árbol. Imágenes de árboles abandonados, su corteza partida en esparadrapos que se incendian y cae tristemente a su alrededor. Miles de fotografías de árboles muertos, en medio...

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Pequeño manifiesto

Cuando escucho la palabra manifiesto, me imagino un documento grande grande, hecho con páginas de roble y forrado con el cuero de un gamo. Esperen, ¿las páginas antes las hacían con la corteza de un roble? Digamos, mejor, un libro antiguo. Este libro antiguo, El Manifiesto, que pertenece a mi imaginación, pesa diecisiete kilos y podría romper cualquiera de esas mesitas y escritorios de Walmart, si lo dejaras caer descuidadamente sobre su madera, su plástico, su metal de a peso el kilo. Sobra decir que este libro es más pesado que mi cerebro. Yo quiero escribir un Pequeño Manifiesto....

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Entrevista a Gustavo Arizpe

Entrevistaron a un hombre llamado Gustavo Arizpe y es un lector del Árbol de los Mil Nombres. Su blog es uno de “negocios en internet, innovación, productividad y web marketing. desde 1999”. Gustavo es uno de esos héroes silenciosos, que logró hace muchos años que los blogs tuvieran crecimiento en México, cuando apenas se escuchaba el ruido por la palabra. He tenido el gusto de encontrármelo en persona, y me parece que es uno de esos hombres que constantemente tiene la información en la cabeza, una línea de pensamiento que parece una pelota de pinball que procesa y procesa....

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