Etiqueta: abuela

¿Tiene un minuto para hablar de los cuervos?

La primera imagen de cuervos que recuerdo son unas caricaturas de patas amarillas y picos gordos. Las vi alguna vez por accidente, y todavía pueden verse como una caricatura dentro de alguna película. Quiero creer que hay un discurso misterioso y fascinante en la memoria de las personas que recuerdan precisamente a esos cuervos. Usaban sombrero, fumaban, vestían harapos y bailaban entre la tierra y el humo para ir de un lugar a otro. Eran una caricatura del vagabundo. El vagabundo roba las mazorcas del campesino para sobrevivir. Pero, aún con hambre, parece que encuentra felicidad en la desdicha....

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Correr, huir de la muerte, para principiantes

Publicado originalmente en LJA. En un episodio de BoJack Horseman, quizás era un final de temporada, el caballo fumador y alcohólico corre, suda, tose en una calle empinada. De un momento a otro quiere hacer ejercicio, quiere cambiar. Necesita demostrarle a otros, también necesita demostrárselo a sí mismo, que no es un agente de la ruina, un agujero negro que chupa toda la esperanza o, como diría algún locutor de voz tersa en la radio, una personita tóxica, un vampiro de la buena vibra y las emociones. Baño de dopamina para cambiar el sentido del corazón y huir de...

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Rayo

Le tengo miedo a los rayos y antes de regresar, otra vez, a los miedos que me heredó mi abuela (ella apretaba mi mano cuando tronaba el cielo, ella me recordaba que un día vio un árbol que solía protegerla arder y ahora no puedo caminar bajo una tormenta eléctrica sin sentir que mi corazón puede explotar), me detuve a pensar por qué. En las películas y en algunos libros, un rayo regresa lo muerto a la vida. El rayo produce el incendio en el bosque que paradójicamente habrá de revivirlo. La electricidad es despertar (últimamente trato de recordar...

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Un momento de observación

Salí a tomar un café. Una pareja estaba frente a mí. Leía, luego le miraba las botas, luego leía otra vez. Mi cabello húmedo goteaba por la lluvia que me agarró a medio camino. Prendí un cigarrillo, mi garganta se quejó, además de la lluvia y la gripe, perdí algo en el camino. Oscar habla de María, y la disposición que tiene para comprar tambores de hojalata. Oscar habla de los errores que cometió, pero no se siente culpable. La chica de enfrente exclama–. No pude decirle nada, porque era su depa –El chico, visiblemente interesado en ella, le...

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Caminatas lluviosas

El perro duerme allá lejos. No hemos salido a caminar porque las lluvias poblanas han sido sorpresivas e intensas. Alguna vez me cayó una de sorpresa y terminé con el suéter empapado, frío, y diez kilos más pesado. Eso que me gusta caminar bajo la lluvia, pero la lluvia poblana es de gotas enormes y heladas. En cambio, la lluvia de Villahermosa es una brizna calurosa. Es muy fácil caer en el engaño de que no te llueve y caminar a donde te lleve la nariz, los pasos, el humo del cigarro. Claro, también me ha tocado su lluvia...

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El hombre asorto

Asorto, así le llamo a mi condición, sin embargo ahora que le inventé un nombre no me siento peor, ni mejor, que antes. Hay nombres para todo tipo de condición: personas buenas y malas, inteligentes y estúpidas, bellas y horribles. A mí me interesan los extremos: suertudo y ave de mal agüero, buena estrella y desafortunado, porque son el tipo de persona que suelen decir-: “En la rueda de la fortuna… a veces se está arriba, a veces se está abajo”. Yo estoy en el centro de la cuerda. Soy el fiel, el tipo que siempre tendrá cinco, ni...

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Libreros (1)

Estos dias, pienso publicar el contenido de mis libreros. Puede que tarde mucho tiempo, aún cuando no son muchos libros, al menos he contado doce estantes de libros en mi oficina. Abajo hay otro par de libreros que contienen todavía más. Tal vez será el tema de este mes y el siguiente. Ya veremos. Mi relación con los libros es una muy extraña, poco romántica. No los he leído todos y algunos los conservo porque –así de superficial– sus portadas me recuerdan etapas de mi vida. Cuando vivía en la Ciudad de México, desde niño, vivimos muchas mudanzas. La...

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Rojos y grises

Hoy es domingo. De verdad, lo es. Eso dice mi nuevo reloj en un LCD transparente y que, además, marca la temperatura. Los domingos prendo un cigarrillo y la nueva rutina, de la nueva mascota, exige su cambio de agua todos los domingos. Primero lo observo durante varios minutos. El betta es consciente de sus alrededores y si descubre movimiento, suele perseguirlo con curiosidad. Dicen que eventualmente reconoce a su alimentador. No me gusta decir dueño, porque hablar así de un “hermoso guerrero” es un poco… triste, prefiero alimentador. Es rojo, casi guinda, y sus escamas parecen grises en...

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Con eso no se juega

Mi niño, con eso no se juega. Hoy es domingo. Los domingos son para el descanso y la reflexión. Son para estar acostados en el jardín y permitir el quemón del sol. Mi niño, deja tus juguetes y tus letras, ven conmigo al río. Permite que el sonido del agua te lave las orejas y los dientes, te despoje las palabras y enfríe tu ombligo. No, niño, con eso no se juega, guarda tus pantallas portátiles, tus mundos alternos, tus fantasías adictivas. Ven conmigo al mercado, ayúdame a cargar mis bolsas y compremos juntos la comida de la semana....

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El rayo y el árbol

Un día, caminando como acostumbro, se nubló el cielo y una tormenta eléctrica azotó alguna parte de Cholula. Los rayos no me gustan. Ya he hablado de eso. Me da una especie de ansiedad y hago cuentas mentales de cuánto metal tengo en el cuerpo. Cálculos irracionales, provocados ligeramente por un miedo, una manía heredada, esperando que un rayo me caiga algún día. Probablemente, esto nació desde que me empezaron a llamar árbol. Imágenes de árboles abandonados, su corteza partida en esparadrapos que se incendian y cae tristemente a su alrededor. Miles de fotografías de árboles muertos, en medio...

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