Yo no fui, dice la voz en el teléfono, yo no lo hice. ¿Se lo dirás a alguien, por favor? Sólo díselo a alguien. No dejes que me vaya así. No dejes que se pierda mi inocencia. Ya mucho haces con escucharme pero la salvación de mi alma depende de qué se lo comuniques a alguien. Si no lo haces estaremos perdidos. ¿Escuchas? Ya vienen por mí. Tiene rato que me persiguen. ¿No los oyes? Ahí vienen, vienen todas esas manos, esas patas y esos ojos a devorarme, a convertirme en un espiral de carne. Ya me agarraron hijo, ya me agarraron. Perdóname por favor, pero díselo a alguien. No quieres ver esto. No quieres ver esto. Perdóname por favor. Díselo a alguien. Espiral de carne. Yo no fui. Yo no lo hice. No quieres ver esto. Perdóname por favor. Díselo a alguien. Todas esas manos. Todas esas patas. Todos esos ojos. En un espiral de carne. Así arden los graciosos en el infierno.