Estoy seguro de que había un narrador por aquí. Lo sé porque yo lo conocí: era un buen tipo, o tipa, no sé pero era de esas personas que bien pueden ser tus compadres, en el sentido estereotípico de los compadres: de esos que beben contigo, te ayudan a conquistar a la morra, le esconden a tu pareja la infidelidad y tiran los dados de la noche para ver a donde se van. Sí, de esos compadres que después de la pedota, cuando te despiertas lo ves tirado junto a ti, con el lipstick pintándole toda la cara y el sexo flácido porque quien sabe que pasó anoche. Pero bueno, hablábamos del narrador. Aquí estaba hace unos momentos, estoy seguro, y puedo decir de buena fe que se preparó toda la noche para contar una historia pero luego algo pasó que ahora tenemos un montón de páginas entretenidas, sin una conexión aparente, que nos llevan de imagen en imagen hacia algún lado, como un espiral de carne, un pez con piernas, el perseguidor de un criminal, un muchacho que entra a una fiesta imposible…