Treinta libros es un ejercicio de 30 días para recomendar libros que has leído. Uno a la vez.

Supongo que estoy haciendo trampa. He leído un libro de viajes pero no lo recuerdo. Recuerdo que leí algunos capítulos de la “Prisión Blanca” de Alfred Lansig antes de mudarme en una de tantas ocasiones (Uno de los primeros viajes que se hacen a La Antártida). Hace un par de meses, leí las crónicas de un británico en Australia y como los chinos pescaban tiburones entre otras cosas. Sin embargo prefiero presentar el libro del viaje por excelencia porque todavía tengo en la lengua esa línea final donde Ulises se lamenta porque ha perdido a muchos compañeros y con el corazón apesumbrado debía continuar con su viaje.

Ah, eventualmente ese momento donde viaja al infierno para visitar a sus amigos (¿Palinuro y Aquiles estaban ahí?) ¿Por qué uno no hace relecturas de estos libros en vez de regresar a The Stand o al Hobbit? (Esto es como una nota personal para releer a Homero cuando se de la oportunidad). También recuerdo como un espejismo el canto de las sirenas, del cíclope, de Circe que convierte a los hombres en cerdos y el regreso tan esperado a Ítaca.

Pues nomás eso. Ya leeré libros de viajes para compensar.