Mes: abril 2006

Gracias a los japoneses…

Porque los japoneses estan como malitos de la cabeza, ¿me entienden? No sólo es esa referencia cultural llamada Hentai, la cual, bueno, si somos de la generación del 80, la conocemos como un ícono, como un estilo de pornografía, como algo para maravillarse y entretenerse… y es qué… ¿dibujitos porno? ¿monigotas de ojos enormes, los cuales nunca parpadean, gimiendo y sudando acuarelas? Yo creo que la generación noventas ya la ve como parte del tráfico y consumo de sexo, ya lo justifican dentro de una historia, ya ven el dibujo no solamente como un consumo infantil, sino general. En Japón es una industria grandísima y de hecho, muchos dibujantes y escritores de manga, empiezan trabajando en editoriales de este tipo de contenido en lo que Shonen Jump les hace el favor. Pero no era del Hentai de lo que quería hablar, sino de… los otros videos, los videos donde salen personas de a de veras. Ayer, navegando por la red, encontramos una serie de videos variaditos: Me acuerdo en particular de uno extrañisimo, de una japonesa encima de una mesa de vidrio y en la mesa, había una especie de aceite. Algo cubría su vagina, un parche que no permitía ver sus genitales (porque en Japón, esta prohibido mostrar explícitamente los genitales en cualquier tipo de video o impreso), y la chava esta empezó a mover su pubis contra...

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No tengo otra cosa

Más que el calor, el dolor de cabeza, la presión, terminar de aceptarme y desglosarme. Callarme, sobre todo callarme y poner manos a la obra. En algún lugar, leí que unas personas son parte de un río y que las otras, son las piedras que lo frenan y lo purifican. ¿Alguien recuerda donde salió eso? Sucede así que el río se estrella contra las piedras y abandona en ellas los minerales. En el proceso de golpearse, también se refinan las piedras, se alisan. Me gustan los dos lugares, no sé con cual quedarme… pienso que soy la piedra, pienso que los encuentros, personales y breves que tengo con otros, de alguna manera cambia su actitud, así como refinan el mío. Me gusta pensar que soy la piedra, porque se ajusta más a la persona que soy, siempre pensando y renegando, neceando, discutiendo, empujando. En el caso de ser el río, que vida tan tranquila, tan calmada, el curso solamente es interrumpido por pocas piedras, pero sigues corriendo / fluyendo hacia donde debes llegar. ¿Y qué tal si…? ¿Qué tal si el mundo es plano y esta sostenido por cuatro elefantes? ¿Y cuando este mundo se tambalea, por el hipo o el pedo, de alguno de los animales… el agua se cae por el borde del mundo? Entonces acabas en el espacio, hecho hielo, supongo. O se desintegran tus átomos...

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Siempre me han gustado tus títulos

Al menos durante un tiempo, le quitaré a este blog una de sus etapas con los títulos “sin sentido”, que podían sonar bonito y que hicieron preguntarse al visitante, durante un par de ocasiones, ¿qué quieres decir de verdad? Así lo hice porque era relajante escribir sin atarse a la primera sección, dónde te pregunta el recueadro de título lo que piensas escribir en el momento. También lo hice con el mero propósito de confundir o entretener, de vez en cuando. Hoy no tengo muchas ganas de eso y creo, que las palabras han empezado a ciclarse o los sonidos también. Aunque eso fuese mentira, si estoy pensando en usar títulos coherentes, es porque los otros ya cumplieron su función y es hora de avanzar a otra cosa. El título es un recurso importante porque en él se expresa lo importante de la obra, es lo primero que captura la atención del lector, es un resumen del tamaño y velocidad de una bala, es el enigma que se esconde detrás de la narración. El título me parece un modo de ficción breve, escoger el título indicado es un arte por sí mismo. Si encuentras una falta de ortografía en el título de un escritor que no sabe lo que hace, ya sabes de antemano que puedes esperar de un texto. Me gusta tomar un baño en las tardes, me...

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Melïze

Fade out como un orgasmo, la vida debería terminarse en orgasmos (ay no mames, ¿si?). Una muerte chiquita. La vida se compone de esas explosiones breves, de calidades variables, cuando logramos o fallamos algún objetivo. Al final, cuando recordemos esa película de lo que fuimos, un Onán espiritual, habría que explotarlos todos de nuevo en el último recuerdo. Un orgasmo acumulado e insoportable que habrá de decidir cuanto valimos. Una serie de orgasmos mediocres no darán mucho, no hará que nuestra vida se quiebre bien, que nuestras celulas se consuman, no les dará el impulso a los espermas para hacer de otras personas un suelo fértil para nuestras experiencias. Pero si no hay arrepentimientos, si nos venimos como debe ser, con todas las ganas y el cuerpo se duerme después de convulsionarse violentamente y, fijate nomás, explotar por completo (ay no mames, ¿si?)… creo que habrá valido la pena. Alguien llegó a mi página buscando “putas del hi5″. Si las encuentran me avisan. Hoy creo que tendré un orgasmo pequeño, nada de que estarse orgulloso. Iré a la escuela en un par de horas para pedir mi examen de lingüística y descubriré si tengo que repetir la materia (otra vez). Hablando con Sol, le dije que sentía que la escuela era una cadena, un grillete en el tobillo. Ella me acarició la pelona como niño chiquito y me dijo–:...

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Metroebius

Dedicado a José Luis. La idea del cuento la traía desde hacía mucho tiempo, sin embargo, me lo recordó con la plática que tuvimos el sábado en el Metrobus. Voy a escribirte un cuento, aunque nunca escribo cuentos. Si no es porque uno de los pasajeros dejó un cuadernito y un lápiz, no intentaría hacer este ejercicio inútil. Primero traté de escribir un diario, pero sacar la punta con los dientes es poco benéfico, se gasta demasiado grafito y la madera queda demasiado mordida. Además, el sabor que deja el grafito en los dientes, o más bien, la sensación...

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Odlarticha

La cucaracha murió el jueves, veinte de abril, del año en curso (2006). No la maté yo, y no la mató mi hermano. No. Pero si la mató un zapato, específicamente, el de uno de mis tíos. Y yo que estuve otros dos días preocupándome porque apareciera, pero no me enteré de su muerte hasta que comenté su presencia, mientras preparábamos la cena y lavaba unos trastes que quedaron en la pileta. –Hay que lavar dos o tres veces todo. No hay que reutilizar vasos, ni sartenes… porque una cucaracha ha estado rondando la mesa, y las dos veces que intenté matarla… más bien, que mi hermano intentó matarla porque a mi me dan terror esas chingaderas, se escapó entre las cajas. –¿Era acaso –preguntó mi tío Angel–, una cucaracha como del tamaño de tu pulgar? –Y si no de mi pulgar, si del tuyo mi estimado tío. –Pues, a no ser que haya sido su hermana, ayer la maté. Cuando llegué a la casa de madrugada, me metí directo a mi habitación, prendí la luz y casi la encontré a la altura de mis ojos, moviendo las antenitas, fue entonces que recogí mi divinal zapato y le metí un putazo que la tiró muchísimos kilómetros al averno. Estaba enorme, del tamaño de mi pulgar, y si no del tamaño de mi pulgar, si del tuyo. Entonces nos quedamos...

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Quzastre

Me pregunto si todas las pláticas casuales entre amigos, conocidos e incluso familiares, iniciarán con preguntar “¿Cómo te va en la vida?”, seguido de un “¿Y qué me cuentas?”. Por lo general, a la primera pregunta le ponen un apelativo de cómo te recuerdan… “¿Cómo te va de estudihambre?”, “¿Cómo te va la vida de rata inmunda?”, “¿Cómo te esta yendo, mi cuate –políticamente correcto– homosexual?”. He descubierto que esas preguntas me irritan un poco, porque no preguntan algo específico y mi mente piensa respuestas demasiado amplias que me sorprendería si escucharan completas. Por educación las respondo con algo un poco más elaborado que monosílabos, procurando esconder la urticaria (casi genital) que me provocan esas preguntas y sintiéndome un poco perverso, finiquito el breve intercambio acerca de mí regresando la pregunta al otro. Hasta la fecha soy demasiado ingenuo y todavía creo que la pregunta les provocara la misma reacción incómoda que yo. Pero el otro suele desarrollar su respuesta y como un tiro por la culata, porque esas cosas siempre son un tiro por la culata, tienes que escuchar parte de su vida, incluso confesiones que no te esperabas. Cuando pasa eso me siento un poco mal. ¿Por qué otra persona puede con facilidad contarme lo que le pasa? Y termino escuchándole, suspirando un poco resignado, y para que se descargue y no vaya caminando en el mundo...

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Majtrus

Hace unos días, salí a fumar y miré como dos encuestadores abrieron la puerta del edificio. No me pregunten como le hicieron, si se supone que tiene llave y nadie les abrió la puerta por el interfón. Se metieron y una de las mujeres caminó directamente a mí. Una morena, con el cabello pintado de rojo, como dos años antes de los treinta, no gorda, me miró directo a los ojos y pensé que por mi vicio no podría evitar el contacto inicial que requieren los encuestadores. Lo primero que me dijo: “Hola, ¿Si tienes dieciocho años? Porque te ves más joven”. ¿Me estará bajando la guardia o me estará coqueteando?, pensé un poco ingenuo, si esto fuera una película porno, tal vez podría convertir los espacios entre las rejas en un agujero francés. –No… la verdad es que ya estoy un poco más allá de los dieciocho –le respondí, haciéndome el ofendido por el comentario, iniciando el mecanismo de defensa para no tener que responder la encuesta–. Oye, no te puedo resolver encuestas porque trabajo en Nielsen (mentira más grande). Paréntesis: (Si no quieres responder una encuesta comercial, como de cigarros, vinos y coches, sencillamente debes decir que tú o uno de tus familiares trabaja en Nielsen. ¿Qué ej ejo, preguntas? Nielsen es una empresa que se dedica a las estadísticas y recolección de información. Si trabajas ahí,...

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