Mes: enero 2006

Ereinamerendelias

Bob ha dormido una cantidad indecente de tiempo, cerró los ojos y kapuff, es como si hubiera desaparecido de este universo. Ni siquiera, ha medio despertado para decirme que se sentirá muy solo el día que no esté, o insistirme que él era el hijo, no el gordo con el puro. Si bien me preocupa que duerma tanto, tal vez era justo y necesario, tal vez necesitaba pensar muchas cosas, o digerir perfectamente al último mocoso que se tragó le costó tanto que ahora debe reponerlo todo. Pero me ha dado una ansiedad creciente platicar con mi cactaceo amigo...

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Unoph

Puede que sea la sensación de urgencia, o la suciedad que implica llenar de fluidos lo que uno lleva al mundo externo como una segunda piel, el armazón, la ropa que cubre nuestras “vergüenzas” y nuestros “triunfos” biológicos. Lo dicho, en el video la chica se puso de nuevo la falda, ¿Ves? Siempre tengo razón...

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Unoph

Un último vaso de coca cola, otro cigarrito y ya. Un videito porno, no hay bronca. Sigue platicando con la morra, y ya te vas a jugar Resident Evil IV, Bob. El tipo le quería dejar la falda y es que… si, es distinto, es distinto tomar a una mujer que aún tiene la falda puesta, o que tiene el calzón a medio muslo, o que tiene media blusa tapándole la cara. Puede que sea la sensación de urgencia, o la suciedad que implica llenar de fluidos lo que uno lleva al mundo externo como una segunda piel, el armazón, la ropa que cubre nuestras “vergüenzas” y nuestros “triunfos” biológicos. Lo dicho, en el video la chica se puso de nuevo la falda, ¿Ves? Siempre tengo razón Bob. Nada más termine el video, dejaré de escribir esto, saldré a fumarme un cigarro y me despediré del messenger, baygón verde, ya me voy a dormir, Baygón Verde (TM) que si no es Raid (TM). Y no será cierto… estaré jugando Resident Evil IV, y escucharé a los zombies decirme que “Me harán picadillo”, “Os voy a hacer pedazos”. Que no he pasado de las hermanitas que tienen sierras eléctricas, se ponen bien perras, bien premonstruosas. El tipo casi ni se mueve, es un huevón, y la chava bien emocionada permite que su cola de caballo vuele. No tiene sonido, pero...

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Foulat

May me ha invitado, por messenger, a responder el meme del “Soundtrack de mi Vida”. Eso ya lo hice alguna vez, hace ya tres años (yikes!), con dos caguamas encima, y aunque no me gusta releer esa anotación en particular, por la manera tan lúdica en la que numero varias mujeres con las que tuve un quever un día o dos o una semana, básicamente es un resumen de canciones que me recuerdan momentos específicos de mi vida. Veo esa lista de canciones ahora y me doy cuenta que, a veces, esas canciones ya pasan desapercibidas y no me transportan mágicamente al mundo de los recuerdos o a una nostalgia exacerbada, como insiste mucha gente que la música hace. Sencillamente, a veces son sólo ruido de fondo y tal vez mi subconsciente elabora algo a mis espaldas, mientras las escucho. Será, tal vez, la última canción (El Adagio de Albinoni), lo que hace la vida un poco insoportable y cada que vuelvo a escuchar esa pieza, por lo general me la salto y trato de olvidarla. No soy un fanático empedernido de la música, de los géneros, de los sonidos nuevos, de las nuevas revelaciones o de la música underground. No conoceré como Salvador Leal lo que estoy escuchando… aunque definitivamente es posible que me obsesione con una canción y vuelvo a tocarla varias veces, hasta que se me...

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Sinigarro

No tengo nicotina… nop. Ya no tengo nicotina. Estoy a punto de un colapso nervioso. Me tiemblan las manos y un ojo esta saltándome de la cuenca. Se me están dilatando las pupilas y los orificios nasales. Baja la cerilla, sploosh, y siento una incomodad en la oreja que erradico de inmediato con un dedazo. Me humedezco los labios y empieza como un escalofrío para convertirse en un terrible dolor de espalda. Ya no hay nicotina en esta casa. Los pies cimbran el suelo, por la ansiedad de los pataleos, puedo sentir el crecimiento de mis propias uñas; veo cerillos, un periódico y nuez moscada y pienso, tan sólo pienso, que esa puede ser la solución a mis problemas. ¿Dónde esta mi parche? ¿Dónde ha quedado mi goma de mascar? Entonces se me ha ocurrido la idea más loca: El gobierno debería subsidiar la nicotina. A los soldados les daban sus cajetillas de cigarros. ¿Por qué a mi no? ¿Necesito ser soldado para eso? Debí haberme comprado varios fliptops antes de renunciar a Casting. Eso debí haber hecho, atiborrar mis muros de fliptops. Pero… nah. Sólo quiero un cigarro… mi reino por un cigarro. … Tuve un sueño marista, ¡Sephiroth! Ajem, ¿eh? Decía: Tuve un sueño marista, con algo de dominico, porque en el sueño usaba mi uniforme de secundaria. Era un suéter rojo oscuro y un pantalón gris....

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La medición fálica

Una clásica costumbre en el mundo masculino, es la medición fálica. Desde tiempos inmemoriales. Supongo que los cavernícolas hacían sus reglas de madera, o de piedra, quien sabe… reglas especiales para medir su falo contra otros. Todo empezó con lo que los antropólogos creen, inocentemente, que eran “herramientas de piedra”. ¡Vil mentira! Las hachas, y los martillos, y lo que fuera, y como se llamen, en realidad eran falos de piedra y le pertenecían a cada individuo para denotar, de manera precisa, el tamaño de su miembro, o pene, como se dice hoy en día. Leer...

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La medición fálica

Una clásica costumbre en el mundo masculino, es la medición fálica. Desde tiempos inmemoriales. Supongo que los cavernícolas hacían sus reglas de madera, o de piedra, quien sabe… reglas especiales para medir su falo contra otros. Todo empezó con lo que los antropólogos creen, inocentemente, que eran “herramientas de piedra”. ¡Vil mentira! Las hachas, y los martillos, y lo que fuera, y como se llamen, en realidad eran falos de piedra y le pertenecían a cada individuo para denotar, de manera precisa, el tamaño de su miembro, o pene, como se dice hoy en día. Claro, que este fuera verdad o mentira, eso no importaba. Lo que de verdad importaba, es que el arma fuera más grande que la del vecino. Entonces se inventó la belleza y se inventó que lo que brillaba era bonito, y también, por supuesto, la utilidad para matar y cortar la carne con esas armas –porque todo es Freudiano–, cortar la carne es penetrar al individuo, sea hombre y mujer, con mi espadota flamígera de la verdad y la justicia. Con mi falo enorme. ¿Ven? Así, de las hachas y los cuchillos rudimentarios, nos movemos a las espadas, como la Masamune, o como la Excalibur. En la historia esta comprobado que el Rey Arturo tenía un mega miembro, es por eso que era el Rey Arturo, rey de toda Inglaterra, y es todavía recordado...

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Eirat

Son nueve de la mañana, de sábado, y tengo los ojitos de regalo como si estuviera crudo… pero de cafeína, ha de ser, y de la peor: de la supuesta light. Me he levantado temprano porque Du Veth viene a México, específicamente, viene a comprar una computadora porque la casera de Puebla esta en las últimas (y, las veces que me ha tocado usarla, me ha puesto los pelos de punta una y otra). Coño… Esta vez me siento como en Resident Evil, abriendo el ojo lo más que da y despertando en una realidad que no es la mía después de haber soñado con zombies e imbéciles. Hacía mucho que no me levantaba a las nueve de la mañana, de un sábado. O más bien, siempre reniego de levantarme a las nueve de la mañana, de un sábado. Odio levantarme en las mañanas, de cualquier sábado. Que poco a poco me han despertado sin querer: el blog de recuerdos inútiles ha dejado tres canciones de Wilson Pickett y una de ellas esta muy animada. Por cierto, Pickett acaba de morir y ayer leí tres o cuatro anotaciones al respecto… no fue hasta que escuché las canciones que lo identifiqué. Es engañoso para mí, eso de la música… que descanse en paz, pues. A ver… haciendo cuentas, el camión salió a las nueve de la mañana. Dicen que son...

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Uiquihare

Si bien, mientras fumaba un cigarro aquel día que neceé con mi hermano, y que esto se empalmara, de alguna manera curiosa, con el recuerdo que tuve de Narayanath y como mi abuela preparaba la carne para las hamburguesas, pasaron unos minutos para que nos perdonáramos, él mi necedad y yo su pubertísimo valemadrismo. Nos perdonamos en silencio, después de un rato de no hablarnos. Nos perdonamos en el momento que retomamos las pláticas simples y sencillas, los chistes que entendemos entre él y yo como un código, con esas claves que usamos para reírnos y comunicarnos. No obstante, cuando salí a fumarme un cigarrillo, y cuando él se quedó en la azotehuela, pensando en la discusión que habíamos tenido, mi abuela seguía en alguna parte, flotando como un fantasmita, su recuerdo necesitaba ser escuchado y no podía apartar de la mente aquellos momentos difíciles después de su muerte, que nos vinieron a joder toda la agenda y que nos cambiaron de manera radical la tradición, la manera de ver el mundo y nuestra situación como familia. La abuela se enfermó gravemente, mientras yo trabajaba en casting. Teníamos comerciales pendientes, estábamos atiborrados de trabajo, tiendo a pensar que en ese momento había alguna campaña, o tal vez, algún comercial de pesadilla con Javier Blanco, un director que no podía estar a gusto con nuestro casting o con cualquier cosa....

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