Mes: diciembre 2005

7. Blur

Cuando abrí los ojos, Eva todavía estaba ahí, usando una de mis camisas como única ropa. No había tenido sexo con ella, o no lo recordaba, no sé cuánto había bebido. Cuando abrí los ojos, busqué mis lentes pero no los encontré, vi el borrón de Eva con una taza de té, sentada en el sillón conmigo, mis piernas en las suyas, su otra mano sostenía lo que parecía un cuaderno. Si mis instintos no me engañaban, era uno de los diarios que contenían lo más sorprendente en mi vida, lo más inesperado. Aquellas cien noches que empezaron a registrarse. Mi cumbre y mi fondo. Cerré mis ojos y escuché la taza de té aterrizar en la mesita. La mano de Eva empezó a acariciarme las rodillas y después el vientre. Me dolía la cabeza, no quería hablar, sentía las colillas del cenicero en la garganta. Cerré los ojos y traté de dormir, mientras sentía como me cosquilleaba el vientre, con los dedos de Eva toqueteando juguetónamente el cierre. –La noche del Francés –leyó Eva en voz alta–, me hizo comprender donde estaba, que esto iba en serio. Al mirar la facilidad con que compartía su sexo con uno, y que esto podría estarlo haciendo con otros, y como esto lo hacía por entretener a un grupo de gente, me hizo comprender que incluso algo tan íntimo podía ser...

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7. Blur

Cuando abrí los ojos, Eva todavía estaba ahí, usando una de mis camisas como única ropa. No había tenido sexo con ella, o no lo recordaba, no sé cuánto había bebido. Cuando abrí los ojos, busqué mis lentes pero no los encontré, vi el borrón de Eva con una taza de té, sentada en el sillón conmigo, mis piernas en las suyas, su otra mano sostenía lo que parecía un cuaderno. Si mis instintos no me engañaban, era uno de los diarios que contenían lo más sorprendente en mi vida, lo más inesperado. Leer más....

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Uyairo

–Esos enormes cactus pueden picarnos con sus malvadas espinas –escuché decir a una mujer en Discovery, al pasar cerca de una televisión y no sé… pero me dio un cosquilleo en la entrepierna.

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6. Eva

–Es una polla y ya –me dijo, muy seriamente, Eva. Pío pío. –30 de Noviembre, 2003. Eva me llamó ayer, a las seis treinta y cuatro de la tarde. Fíjense. Rewind. Stop. Play. Hola, estoy en México visitando a los amigos y me encantaría verte. ¿Vale? Llama a este número xxxxxx cuando tengas un momentito. Almaguer me dio tu número, espero no te moleste. Stop. Y llamó otra vez. Y escuché de nuevo el mensaje. Play. Te extraño como los extraño a todos. ¿Estás bien? A…mi nombre no vale, no vale. Vale no. Fast forward. Play. En serio, quiero verte. No quiero que me obligues a pedirle tu dirección a Almaguer, por cierto, feliz cumpleaños atrasado. Stop. Mi cumpleaños fue en noviembre, trece, por si a alguien le interesa… en serio quiere verme ¿después de todo lo que pasó? Play. Todos te hemos perdonado, yo… yo te he perdonado. Leer...

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6. Eva

–Es una polla y ya –me dijo, muy seriamente, Eva. Pío pío. –30 de Noviembre, 2003. Eva me llamó ayer, a las seis treinta y cuatro de la tarde. Fíjense. Rewind. Stop. Play. Hola, estoy en México visitando a los amigos y me encantaría verte. ¿Vale? Llama a este número xxxxxx cuando tengas un momentito. Almaguer me dio tu número, espero no te moleste. Stop. Y llamó otra vez. Y escuché de nuevo el mensaje. Play. Te extraño como los extraño a todos. ¿Estás bien? A… mi nombre no vale, no vale. Vale no. Fast forward. Play. En serio, quiero verte. No quiero que me obligues a pedirle tu dirección a Almaguer, por cierto, feliz cumpleaños atrasado. Stop. Mi cumpleaños fue en noviembre, trece, por si a alguien le interesa… en serio quiere verme ¿después de todo lo que pasó? Play. Todos te hemos perdonado, yo… yo te he perdonado. Stop. Aquella tarde, donde la niña masticaba el melocotón, llegó un camión con mis cosas. Ramón, uno de los guardias armados, subió a avisarme y me preguntó si deseaba que subieran las cajas a la habitación. Yo asentí. Era un hombre de bigote, moreno, jeans, camisa de cuadros y una panza de tres meses. Mellizos, pensé y sonreí perverso. Se veía cuerdo y sereno. Lo acompañé abajo, hacia el camión y miré como los trabajadores descargaban diez cajas con...

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Veinticuatro

Feliz cumpleaños… Sol María. Feliz cumpleaños, pos yo también. Lo divertido de mi cumpleaños es que durante un día… no sólo poseo la verdad absoluta, sino creen que la tengo. Al menos se hacen. Mi mamá me recordó que ya sólo me faltan seis años para tener treinta. Mi hermano sólo me dijo–: Ya estás ruco. A los veinte años, uno se da cuenta que ya no se tienen quince, o dieciséis… te vuelves consciente socialmente de tus responsabilidades, ya no sólo eres responsable, sino sabes por qué lo eres (o al menos, eso se espera). A los treinta años, supongo, verás el fruto de esas responsabilidades. Debe de haber alguna recompensa material, algún tipo de “seguridad” por toda la joda. Y si no lo hay… supongo que uno se deprime. Afortunadamente tengo veinticuatro. El sábado la pasé con Solma y su familia. Ella piensa que no me gusta estar con su familia, pero no es así. Sólo me incomodan a veces, sólo me intimidan. Ya lo hacen menos desde que he regresado con mi propia familia. Supongo que me intimidaba o me incomodaba, estar alrededor de un núcleo familiar estable, cuando vivía solo. En verdad, internamente, disfruto mucho su dinámica familiar. Me hace pensar. Me felicitó menos gente que el año anterior. Siempre recordaré mi cumpleaños número veintiuno, donde planeaba hacer una gran fiesta en un bar al que...

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5. John Lennon en medio de mi pequeña desgracia

Ver tanto por ahí, que hablan de John Lennon y su desafortunado asesinato, donde hacen viajes espacio-tiempo en letras y música, para honrar a un hombre creativo… me hace pensar dos cosas: lo que me sucedió en aquel entonces no fue tan importante y lo segundo es cuánto me da gusto que lo hayan matado. De lo primero, tengo mucho tiempo para elaborar. De lo segundo sólo lo haré el día de hoy porque ayer, hace unos años, lo asesinaron. Yo tenía cuatro años cuando el día y mis padres se entristecieron un poco por la noticia. Desde entonces, cada Navidad, le dedicábamos un poco de música y escuchaba a mis viejos hablar de Lennon, de como influía su música en algunos de sus recuerdos. A veces invitaban a sus amigos, y todos reunidos, entre el humo del cigarrillo que en ese entonces no mataba de cáncer, entre la música y la voz profética de aquel cuatro ojos, mientras yo tomaba un chocolate, miraba los rostros evocando los recuerdos de Lennon y de mis viejos, y de sus amigos. Leer...

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5. John Lennon en medio de mi pequeña desgracia

Ver tanto por ahí, que hablan de John Lennon y su desafortunado asesinato, donde hacen viajes espacio-tiempo en letras y música, para honrar a un hombre creativo… me hace pensar dos cosas: lo que me sucedió en aquel entonces no fue tan importante y lo segundo es cuánto me da gusto que lo hayan matado. De lo primero, tengo mucho tiempo para elaborar. De lo segundo sólo lo haré el día de hoy porque ayer, hace unos años, lo asesinaron. Yo tenía cuatro años cuando el día y mis padres se entristecieron un poco por la noticia. Desde entonces, cada Navidad, le dedicábamos un poco de música y escuchaba a mis viejos hablar de Lennon, de como influía su música en algunos de sus recuerdos. A veces invitaban a sus amigos, y todos reunidos, entre el humo del cigarrillo que en ese entonces no mataba de cáncer, entre la música y la voz profética de aquel cuatro ojos, mientras yo tomaba un chocolate, miraba los rostros evocando los recuerdos de Lennon y de mis viejos, y de sus amigos. Y no sólo eso. Veinticuatro años más tarde, la gente aún hace lo mismo. Incluso yo lo hago. Por eso me agrada su muerte, porque dudo que él tuviera el mismo impacto mediático si continuara con vida. No hay manera de saberlo. Puede que si algunos sociólogos, antropólogos y músicos,...

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Willie Lynch

Willie Lynch en la Wikipedia. Texto, traducido al español: “Caballeros, les saludo aquí en la costa del río James en el año mil setecientos doce de nuestro Señor. Primero, he de agradecerles a ustedes, los caballeros de la Colonia de Virginia, por traerme aquí. Estoy aquí para ayudarles a resolver algunos de los problemas con sus esclavos. Su invitación me llegó hasta mi modesta plantación en la India Occidental, donde he experimentado con algunos nuevos y también con viejos métodos para controlar a los esclavos. La antigua Roma nos envidiaría si mi programa fuera puesto en práctica. Mientras nuestro barco navegaba al sur del Río James, nombrado por nuestro ilustre Rey, cuya versión de la Biblia es bien querida por nosotros. He visto lo suficiente para saber que su problema no es único. Mientras que Roma utilizaba cuerdas de madera y cruces para cuerpos humanos en pie en grandes números, a lo largo de sus caminos, ustedes usan la cuerda y el árbol para la ocasión. Capté el hedor de un esclavo muerto, colgado en un árbol unas millas atrás. No sólo están perdiendo valioso ganado al colgarlo, sino que tienen revueltas, los esclavos se escapan, sus sembradíos son descuidados demasiado como para obtener una ganancia máxima, sufren de fuegos ocasionales, sus animales son asesinados. Caballeros, ustedes saben cuales son sus problemas: No necesito elaborar en ellos. No estoy...

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