Mes: agosto 2005

Bozso

Salvador Leal, en un post que continua lo de Mipholbo, dice que la fama que se te sube a la cabeza no es otra cosa sino que te habías subido a un ladrillo y te habías mareado. Me reí muchísimo al leer la frase. Lo de arriba lo escribí hace algunos días, ¿no se nota? A manera de epílogo, porque esto es un epílogo y esto quiere decir que yo no he de escribir durante algún tiempo –no indefinido–, pero me reservo el tiempo, me encontré con una de esas sorpresas que da la vida, la vida que da sorpresas y así, y asá, cantinfleando tal vez me evite responder porque me largo, un tiempo no-indefinido, reservado a mi conocimiento. He de contarles que hace poco renuncié a Carrillo Casting, hace una semana más o menos. Hablamos Jorge y yo, y aunque tuve miedo de que se convirtiera en un drama de mi parte, porque yo soy muy dramático y gritón para esas cosas, no fue así. Expliqué los motivos de mi renuncia, nos tomamos un cafesuco y platicamos de muchas cosas aparte. Lo de mi renuncia, mis planes a futuro, mis motivos, duró como diez minutos de las dos horas que charlamos. Jorge y yo quedamos como cuates, y hemos vuelto a platicar como tal, como no hacíamos en mucho tiempo, sin reservarnos lo poco que nos habíamos...

Leer más

Mipholbo

Son las 11.50 y sigo editando. Creo que ya van dos meses, más o menos, de un ritmo así. Es bonito, por el dinero, ya saben, dinero que estas sobre todas las cosas, que soy tu hijo, mi orgulloso creador, mi orgulloso amante. Estar editando en la noche y esperar que eso me lleve a desvelarme (ahora si, ni la chateada, ni la escritura), esta noche no se me hace raro. Eso quiere decir que… o ya me estoy acostumbrando, o ya me estoy resignando. Si alguna vez dejo de trabajar en comerciales, alguna vez… no volveré a hacerlo, no reincidiré, no freelancearé en el fascinante de la publicidad. Nein. Te lo prometo papi Dios: Si alguna vez lo abandono, me portaré bien. Por lo mismo, no he podido retomar “La Torre de los Sueños”. Pero sigo pensándola, no se me olvida. No tomarás el Nombre de Dios en vano. Gad es un nombre muy bonito, Gad quiere decir “Fortuna de Dios”. Una muchacha que me gustaba se llama así. Tal vez, tomaré el nombre de Dios en vano… pero un halago, cuando halago o celebro a alguien, no es así. Lo tomo con toda seriedad, siempre y cuando no tenga una sonrisita discreta para hacerle juego. Cuando miro un casting, juego a adivinar si será un buen comercial o un mal comercial. Los castings pueden ser bonitos, interesantes...

Leer más

Mossan

De eso no hay duda, cuando tomo una decisión, me jodo y acepto lo bonito y lo feo. Pues ya qué. Todo se trata de tomar una decisión, darte cuenta de lo que realmente quieres. Si lo que decides es bueno o malo, nunca se sabe inmediatamente. Eso de las decisiones se toma su tiempo y requiere más que ver, superficialmente, cualquier ganancia o pérdida inmediata. Requiere que mantengas los ojos abiertos, las orejas con ganas de escuchar y te des cuenta de los eventos que han sido afectados, como una bolitaa de nieve que se agranda, por tu decisión. Ha pasado un año y mis decisiones han sido medianamente correctas, en algunos aspectos, y terribles en otros. Todavía no sé de ninguna excelente decisión que haya tomado, pero eso se verá en el futuro y finalmente, si contamos ese viejo cliché del aprendizaje, de la experiencia y el error, entonces en el futuro, sabré que mis decisiones mediocres o malas, fueron tomadas con la mejor de las intenciones, esperando una ganancia superficial, o al menos, una ganancia a largo plazo que nunca llegó y así, espero, cuando sea un viejo barbón muriéndose sentado en una silla de paja mirando al mar, sabré que adquirí un poco de sabiduría. Es el precio a pagar, no lo puedes tener, ni hacer todo. Con salivita y paciencia entra más que la...

Leer más

J’Solé

J’Solé es la palabra que le inventé a Sol María para decirle que le quiero. Bob me miró un momento, se sacudió una vieja espina y entrecerró los ojos. –¿Para qué cargas esa chingadera si cuando más la necesitas no la usas? –Lo utilizaría si no se me olvidara llevar una pluma conmigo. –En la playera, en la playera, para eso la tapita trae una madre con que la pluma puede sostenerse. Hoy tuviste un chingo de ideas, ayer tuviste un chingo de ideas, antier tuviste un chingo de ideas. Y todo por una pluma, ¡por favor! Si sabemos...

Leer más

Bombuliaq

Y así, como luego acostumbra, se me fue el sueño. Las ganas de dormir no existen. Siete de la mañana y empiezo a escribir esto. Escribir en este estado, siempre me ha parecido necesario. Es como escribir en un estado de ebriedad donde fluyen libremente toda clase de ideas y aunque rara vez tenga sentido para alguien ajeno (a mi método o a mi manera de pensar), para mí lo tiene y mucho. En este estado, cometo más errores de redacción y de ortografía. Tiendo a releerme constantemente, después de escrito en el teclado, para evitar los más errores posibles. Sin embargo, los errores más evidentes (una c por una q, una z por una s, un acento que se escucha bien en mi cabeza), se me van y no es hasta un día después, o una semana, incluso meses, que me doy cuenta de estos errores y los corrijo. Mi mamá y mi abuela, si sabían que me había quedado despierto toda la noche, me recomendaban que hiciera las menos actividades físicas posibles. Esos días, por mera casualidad, o tenía entrenamiento de americano, o quedaba de acuerdo con alguna morra para aprovechar la soledad de la casa, o me metía a una cascarita de basketball o de soccer (balonpié [fútbol, mamoncito]). ¿Casualidad? Sí, y un poco de rebeldía, un poco de obligar al cuerpo a que rinda, a...

Leer más

Fiurum

Reescribiendo “La Torre de los Sueños”, me sorprendí escribiendo un capítulo preliminar llamado “Antes de dormir”, donde se cuenta una de las historias alternas. Cuando empecé a escribirlo, me sentí pesado, me quedé mirando el espacio-tiempo que estaba en blanco, deshaciendo un universo que ya estaba hecho, mal hecho, con su mayúscula inicial y punto final. Pienso que un escritor, una persona, no debería deshacer lo que ya hizo o lo que ya dijo, que debería quedarse con ello, así que cuando me encontré con ese espacio en blanco, pensé que deshacía lo que ya estaba dicho. Un arrepentimiento...

Leer más

Juapps

No tengo una categoría para definir que un post es sexoso, o sensual, o erótico, por la sencilla razón que considero al sexo una parte integral de mi vida, así como considero a la red, a la cafeína y la nicotina, las notas que escribo en papel, y a mis rollos neuróticos, que a veces trato de categorizar a niveles muy personales. No me considero un adicto al sexo (negación, pensará algún chistorete), porque de ser así estaría cogiéndome a un par de muñecos de peluche que tengo como recuerdos o como regalos (yuky, yuky, esta pegajoso, yuuuuuuky). También,...

Leer más

Böryaonatzin

El calor fue un fastidio el día de hoy. Y al rato, igual y lloverá. Un ejercicio que estoy practicando es mantener mis oraciones lo más breve posible (en mi libretita moleskin). Aunque es bien dicho que el español no da para la sobriedad, que el español es una lengua harto romántica y variada para expresar lo habido y por haber, me doy el gusto de intentarlo. Aquí en mi blog, sin embargo, me descubro explayándome. Curioso, ¿no debiera ser al revés? ¿No se supone que lo más personal debiera de tenerlo escrito a mano y letra, y lo otro, lo opuesto, escrito aquí? Para responder, primero tendríamos que tachar la noción de “deber”. No hay ningún “deber” en el escribir. La gente acaba escribiendo por gusto, sin noción de como su pluma afectarán las ondas en el charco. Y, finalmente, yo como persona… mi rollo “personal”, es la sobriedad y la sequedad. Valores invertidos. Me encanta pensar en las ondas del charco. Cuándo sucede algo importante en nuestra vida o cuando somos receptivos a las cosas sencillas, podemos ver que nuestras acciones afectan las acciones de otras personas. La prostitución de un comercial o el poema escrito en una servilleta de algún restaurante, son capaces de modificar la percepción de una persona. No siempre se da el caso o se da tan seguido que ya nos importa un...

Leer más

Redlamber

Otro lunes. Odio los lunes. El pinche lunes. Todavía sucede que me acuesto en la cama, hundo mi cara en el colchón y un grito ahogado, una plegaria desesperada–: Carajo, lunes… ¿ya tan rápido? ¿y qué anomalía espacio / tiempo se tragó mi fin de semana? Puto lunes. Lunes malparido. Farisaico inicio de semana. No dejo de bostezarte en la cara, lunes… de enseñarte el dedo que importa ¿Y cuántas venas tiene el chile? Setecientas. ¿Qué te llamas lunes por la luna? ¿Y a mi qué? Pinche día mamón. Y aún intercambiando tu lugar con el martes –tan distinguido–, o con el miércoles –tan divertido–, o con el jueves –tan cercano a su novia, la golfita llamada viernes, que también le pone con sábado y domingo–, para mi seguirías siendo el puto lunes malparido farisaico aburrido, mamón y sete siéntate acá, que pa’ luego es tarde cabrón. A ver si ya te vas acabando. De niño, me la pasaba haciendo cálculos para otorgarle al ser humano tres días de descanso. Como el lunes nunca me agradó, pensaba que en jueves debería iniciar el fin de semana, para descansar el viernes, sábado y domingo. ¿Y por qué hacía yo de chaval esos cálculos tan… extraños? Porque yo de niño me imaginaba que en algún momento sería Dios, ¡a huevo! Y Armando Sámano dícese así mismo megalomaniaco por ser Superman, antes...

Leer más
  • 1
  • 2